Cazadores de microbios y la generación espontánea

Por Dr. Beltrán

Todos sabemos del potencial patógeno de los seres microscópicos como los protozoarios (como las amibas), las bacterias (como la salmonela o la E.Coli), o incluso seres aún más pequeños como los virus (como el de la gripe o el del VIH). Estos seres son verdaderos engendros que buscan perpetuar su especie a costa, por supuesto, de nuestra salud. Hoy sabemos que están vivos por que se multiplican y generan colonias, en el caso de las bacterias, pero no siempre se pensó como ahora.

En la antigüedad el propio Aristóteles había propagado la teoría de la generación espontánea, con base en la observación de que la carne podrida generaba larvas y de éstas se desarrollaban moscas, o que en los líquidos estancados se propagan tipos de vida más pequeños a partir de materia inorgánica.

El microcosmos de estos organismos no habría sido descubierto sin Zacharias Janssen, científico holandés proveniente de una familia fabricante de lentes. Aunque lo perdimos un poco en la historia, fue en realidad él quien fabricó lo que conocemos hoy como microscopio compuesto. Los árabes ya habían empleado lupas y lentes de aumento para observar cosas a detalle, podían calificar la calidad del tejido en telas con base en su estructura microscópica. Esto también los llevó a hacer observaciones en el agua de mar, de charcos y otras, pero al escribir sus hallazgos en una lengua distinta a las europeas, perdieron su distinción en la ciencia actual. Volvamos a Zacharias Janssen. Él dispuso lentes convexo en cada extremo de un tubo de 45 cm de largo y 5 cm de diámetro, sin embargo, su mala reputación de embustero hizo que lo perdiéramos como el verdadero diseñador del microscopio.

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Regresando un poco a la teoría de la generación espontánea, diremos que Francesco Redi el filósofo y naturista italiano, fue el primero en proponer un experimento para refutar la teoría. Colocó un trozo de carne en tres frascos, el primero lo dejó abierto, el segundo fue tapado con un corcho, y el tercero fue sellado perfectamente con un trozo de tela. Después de unas semanas observó que el primer frasco tenía larvas y el segundo y tercer frasco contenían carne podrida y con mal olor, pero sin larvas. Un segundo experimento en el que usaba dos frascos, uno abierto y otro con mosquitero, logró que identificara cómo las moscas se posaban en la carne y depositaban los huevos de larvas. Desafortunadamente los científicos de su época lo desecharon argumentando la falta de aire en algunos frascos y al no poder circular, los resultados habían sido distintos.

Experimentos de Francesco Redi

Experimentos de Francesco Redi

imagemEn 1665, el científico inglés Robert Hooke publicó un libro llamado Micrografía, ya con el uso habitual del microscopio, mostraba con dibujos sumamente detallados el mundo casi invisible de los microorganismos. En especial el detalle de las células de corcho, cuyas cavidades con forma de poli diedro recordaban a las celdas de un panal, es por esto que se les denominó célula.

La historia de Hook merece un post completo, pues además de ser un gran científico que siempre estuvo en polémica con Newton, tuvo grandes inventos como el diafragma que se utiliza en las cámaras fotográficas, el resorte helicoidal o muelle que se utiliza en autos, además del estudio de la elasticidad en los sólidos deformables. Todo esto coronado con el gran talento del dibujo, con el que llegó a hacer esquemas sumamente detallados de las pulgas, por ejemplo.

220px-John_Turberville_NeedhamDe nuevo en la teoría de la generación espontánea, debemos mencionar a otro biólogo inglés, John Needham. Opositor ferviente a los experimentos de Francesco Redi, en 1745, como parte de sus experimentos, hirvió caldo de carne para destruir organismos previamente existentes y lo colocó en un frasco sin sellar, pues afirmaba que el aire era indispensable para la generación espontánea. Después de unos días encontró varias colonias de microorganismos sobre la superficie y concluyó que se generaban espontáneamente a partir del aire o de la materia no viva.

24 años después, este experimento sería refutado por el naturista y sacerdote italiano Lazzaro Spallanzani, quien por sus múltiples estudios e investigaciones recibió el título de “biólogo de biólogos”. Él repitió el experimento de Needham pero con los recipientes tapados herméticamente, con lo que demostró que la cocción de la carne destruye las bacterias y que no había ningún tipo de cuestión mística en su generación.

Todos estos experimentos generaron un precedente para que, a mediados del siglo XIX, Luis Pasteur investigara con caldos nutritivos en frascos con cuello de cisne, demostrando que el aire es necesario para la vida de los microorganismos, dejando obsoleta de forma definitiva, la teoría de la generación espontánea.

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2 Comments

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  1. Fernando
    agosto 10, 2013 at 5:45 pm ·

    Hay por ahi un libro que se llama precisamente “Cazadores de microbios” donde se narran las historias de muchos biologos aqui mencionados, no se si de ahi tomaron la info

  2. StOl
    agosto 31, 2013 at 12:40 am ·

    me faltaba conocer a Janssen, buen fragmento de la historia

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