Violeta y los inválidos

Por Yunuen Cuenca

Estoy sentado en un bar cerca de donde se reúnen Violeta y su pandilla. A través de la ventana puedo ver a los chicos moverse: uno, al que le falta el brazo, se dirige hacia el norte. Otro más, quien lleva un parche en el ojo, se enfila en dirección sur mientras una silueta lo sigue. Violeta dirige sus piernas de plata hacia el oriente y puedo ver cómo el metal de la silla de ruedas que la escolta brilla de pronto en la oscuridad. Yo me levanto de la mesa y dejo un billete sobre la barra.

Está lloviendo, pero aún puedo distinguir que el grupo se detiene frente a una casa. Cuando tocan el timbre, me oculto detrás de un árbol. La puerta se abre. Un chorro de luz se riega sobre sus rostros, pero parece que la mujer que abre no los ve, pues dirige su mirada hacia la nada. A pesar de la lluvia que cae, puedo escuchar que dicen ser sus invitados. Ella les cree, entonces los deja pasar. Desde el ventanal del comedor compruebo la ceguera de la señora, pues un hombre, que adivino es su esposo, aparece en la habitación sin que ella lo advierta. El sujeto mira a los chicos con gran perturbación. Entonces saca un arma y manda tiros como si él también hubiera perdido la vista. Con increíble destreza, la pandilla se lanza sobre de él. Yo corro despavorido hasta que el sonido metálico de sus aparatos se ahoga en la oscuridad.

Sucedió hace muchos años, cuando un camión de transporte se impactó contra la camioneta en la que viajaban. Eran seis huérfanos que se dirigían al orfanato de la ciudad. Se dice que Dafne, la mayor, dejó la vida ahí mismo. En cambio Gerardo perdió el brazo derecho, rescatando tan sólo un muñón. Úrsula sufrió una lesión grave en la garganta que le provocó perder el habla. Sabino, el más pequeño, logró mantener la vista en un ojo. Violeta perdió parte de la pierna derecha, justo debajo de la rodilla, sosteniéndose de por vida en unas muletas de aluminio. Rafael en cambio no logró rescatar la movilidad de las piernas. Son ellos, quienes desde el accidente se hacen llamar: “Violeta y los inválidos”.

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One Comment

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  1. sathan fernandez
    octubre 22, 2013 at 7:08 pm ·

    excelente narrasión, cuenta con buen manejo de algunos elementos literarios, valdria mucho la pena que la autora pudiera desarrollar un npoco mas el cuento

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