Segunda Guerra Mundial: Microrelato

Por Yunuen Cuenca

Mis ojos son claros, mido 1.76 metros, tengo poco pelo y el que queda es tan fino que apenas se nota. Mi piel tiene un tono verdoso de putrefacción. A través de ella se pueden ver las venas y parte de mis dientes. Si estuviera vivo, el día de hoy cumpliría 80 años.

Participé en la guerra como piloto aviador. Fui teniente coronel de la Flota Aérea Centauro, pero por ahora trabajo para el viejo general Lascuru, quien hasta hoy desconoce mis habilidades y mi real identidad.

Jacéck Lascuru fue general de brigadier en Modling en 1939. Desde hace meses me limito a hacer la limpieza de su habitación, a doblar su ropa y a lustrar sus miserables zapatos. Mi silencio y discreción le complacen. Su ceguera me permite trabajar.

Es uno de septiembre de 1983. Estamos en la calle Vrok 41, en el centro de lo que en aquellos días fue la ciudad libre de Danzig al norte de Polonia. Mientras preparo su cama, el general permanece frente a la ventana, como si en realidad pudiera ver el río Bug. Fuma tabaco con una calma perturbadora, imagino que con la misma disposición de cuando dio la orden de derribar mi escuadrón.

Son las 0047 y mientras el general admira su última noche, me bombardean imágenes de aquel tiempo: el destello de la explosión, mi rostro en llamas, la destrucción del caza. También recuerdo la expulsión del asiento, la caída y el momento antes de mi muerte. Lo que no logro traer a la memoria es el rostro de la persona quien me hizo esto, es decir, que me trajo a la vida de nuevo. Pero eso ahora no es importante, lo fundamental es mi actual misión: asesinar al general Lascuru. Esta no es una misión estratégica, no, simplemente es una venganza personal.

Miro el reloj de pared que marca las 0103. El general medita en la misma posición mientras yo me acerco en silencio. Es hora de cumplir la tarea.

Mi nombre es Livio Barucci. Al terminar con Lascuru volveré al ejército de espectros a que me dicten mi nueva orden.

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One Comment

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  1. Juan Altern
    octubre 31, 2013 at 11:52 am ·

    esta bueno el cuento ¿sigue?

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