DER FAN [1982]


| DER FAN

Dir. Eckhart Schmidt |


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Vaya granada explotó Eckhart Schmidt en Alemania Occidental en 1982. Me friquea pensar que un mes después debuté apenas en 1º año de primaria. Tenía 6 años en Nuevo Laredo en ese mismo 1982. 1982, you guys, no actúen como que no saben qué pedo. Para contexto: La Desgracia de Gijón aún no sucedía, es más ni Jürgen Klinsmann, ni Rudi Völler se habían estrenado en su Selección y Scorpions recién presentaba Blackout. Sí, ESE 1982.

[Quieto. No estoy TAN grande.]

¿Qué hacía México entonces? ¿No es esa la pregunta del día?

Ora Sí Tenemos que Ganar ganó el Ariel a Mejor Película en el año que la Academia Mexicana no mandó nada a representar al país en los Oscares. Leíste bien, tristemente no mandaron nada.

¿En qué ocupaba su tiempo René Cardona III? —> En Huevos Rancheros.

Luis Alcoriza hizo Tac-Tac (Han Violado a una Mujer), Tulio Demichelis sacó Los Ojos de un Niño, se estrenó la secuela de El Chanfle y Cesarín nos mostró su lado oscuro en la versión western de Sisters (El Extraño Hijo del Sheriff). 

Con eso en mente, imagina una versión perversa de Alcanzar una Estrella donde Mariana Garza se obsesiona mal pedo con Eduardo Capetillo (es difícil de imaginar pero míralo como un estudio social) y cuando lo conoce… bueno, digamos que él deseará no haber ido a parar con la mujer que no soñó jamás.

[Imposible creer que remató el párrafo con otra referencia a una telenovela juvenil].

En ese tiempo, Désirée Nosbusch conducía programas de variedades (como Rebecca de Alba o Gaby Ruffo en TVO, según en donde te estaciones). Equis, ella no es la trama, sino quien hace de Simone, la Bloody Groupie adolescente enamorada de una versión de Bodo Steiger (interpretada por Bodo Steiger). Un artista pop, vaya. Pop alemán que suena a new wave triste para nuestro gusto doméstico. Morrissey con el físico de David Summers, esa es la esencia. Simone le escribe a su ídolo y su ídolo nunca responde [como canción de Eminem]. Y también, conforme avanza la historia, sus carta se vuelven más oscuras. Más que enviar su corazón, Simone envía su cordura lento en cada misiva. Antes de juzgarla, recuerda a su padre, ese imbécil misógino que ha provocado la forma en que ella ve a los hombres.

Con este meticuloso estudio de personaje, Schmidt no intenta ponerte en los zapatos de Simone sino situarte al centro del laberinto que es el subconsciente de un adolescente antisocial, uno de los peores lugares donde alguien querría estar. Y otros ahogándose con Gone Girl.

Jugando al juego del remake, hacerla, como se hizo entonces, es complicado. Pero si existiese un loco que se atreviera a tocarla, quisiera fuera Nicolas Winding Refn, y Ryan Gosling como R. estaría genial. Si no me crees, ahí está Dead Man’s Bones como evidencia.

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