BRAIN DAMAGE [1988]


| BRAIN DAMAGE

Dir. Joseph Ellison |



Con BRAIN DAMAGE, Frank Henenlotter se pinchó dos veces con la misma hipodérmica: (primer hit) refrendó su apuesta al cine atípico, y (segundo hit) concibió uno [u otro] de los personajes más insólitos jamás llevado a la pantalla: Aylmer, tu parásito pincha-droga de bolsillo.

‘Can you juice me again?’

Si es o no una metáfora sobre adicción (que sí lo es) es secundario. La película propone reglas propias y funciona a pesar de una premisa absurda, por la honestidad de su propuesta. Henenlotter no se limitó a reciclar BASKET CASE (aunque nos guiña el ojo con un cameo de Kevin Van Hentenryck cargando a su inseparable canasta) sino a penetrarnos con una muestra más ambiciosa de su mente retorcida.

Ve: el proceso en que la droga se asimila en el cerebro explicado para dummies en una secuencia maravillosa. Los detalles que le puedas encontrar son mínimos considerando el presupuesto disponible. Para cuando llegues al musical todo quedará perdonado. ¿Dije musical?

Si aún requieres un plus para darle una oportunidad, BRAIN DAMAGE cuenta con una de las mejores muertes consignadas al celuoide ever. Una escena increíble que te asfixiará y te hará tragar sal. Sin faltar el kitsch ochentero, un bato mamado bañándose en un gimnasio, el terror de la abstinencia, The Swimming Pool Q’s entonando un himno llamado CORRUPTION, que se quedará contigo por un buen tiempo: ‘You haven’t seen me mean.‘ ¡Ah! ¿Lo ves? Ya me dieron ganas de regresar a ella.

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