Navidad demoníaca

2016 Agoniza. Sus estertores se manifiestan de muchas maneras. La más escandalosa –la que hace que muchos tengan aversión por la temporada- es el alud de personas en las calles, tiendas y restaurantes de esta ya de por sí caótica Ciudad de México.

El carácter comercial de la Navidad es a veces contradictorio a los valores de bondad, altruismo y hermandad que supone. Sea o no con la intención de hacer rabiar a las personas que atesoran la festividad y cuyas casas rebosan de adornos –como auténticas sucursales de Fantasías Miguel-, la celebración –con su  excesivo colorido- es el lienzo perfecto para contrastarla con los temas que nos apasionan. Si ustedes desean, el horror es el antídoto perfecto para la melcocha que satura el ambiente.

Ya hablamos de cómo los autores victorianos la usaron como escenario para historias estremecedoras e inolvidables que hacían las delicias de los lectores. Y no olvidemos el folclor alemán, con leyendas maravillosas que van de la figura del Belsnickel –un hombre que en la víspera de Navidad da duces y pasteles a los niños buenos y se lleva a los malos-, la deidad dual Perchta –que en la misma ocasión trae una moneda de plata a los infantes bien portados y a los maldosos les abre el vientre, extrae sus órganos y los rellena con paja y piedras- o la del hoy tan popular Krampus –una malévola entidad antropomórfica mitad chivo y mitad demonio que castiga a los chicos mal portados- gracias a la película de 2015 de Michael Dougherty y a una gran cantidad de festivales –que naturalmente la antecedieron- en todo el mundo.

La Navidad de 1997 nos trajo como un estupendo regalo el Hellboy Christmas Special, la historieta ganadora de dos Premios Eisner –el Óscar del mundo de los cómics-, que gira en torno al demoníaco personaje –que muchos amamos- creado por Mike Mignola. Sobre él puedo platicar ampliamente en otro momento. El presente caso es una antología con siete historias escritas e ilustradas por el mismo Mignola, Geof Darrow, Gary Gianni y Steve Purcell. Mi favorita, Una Navidad bajo tierra –también incluida en la compilación El ataúd encadenado y otras historias-, lleva a nuestro héroe a una mansión en Inglaterra con la encomienda de encontrar a la hija extraviada de la moribunda Sra. Hatch. En sus últimas horas de vida, postrada en su lecho, delirante, tras prometerle cumplir su promesa, dice al investigador de lo paranormal, llena de esperanza efímera “¿Creíste que no te reconocería? Eres Papá Navidad”.

Esa fue mi lectura recomendada para estas fechas. Y con esto termino mis colaboraciones para Mórbido de este año. Muchísimas gracias por acompañarme semana a semana. Sin importar sus creencias, les deseo lo mejor en el venidero 2017. Nos leeremos de nuevo el 5 de enero.

Roberto Coria es investigador en y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Escribió la puesta en escena “El hombre que fue Drácula”. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.

Roberto Coria

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.
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