El regreso de Shyamalan

En el pasado reciente defendí encarnizadamente al director y escritor indio estadounidense Manoj Nelliyattu Shyamalan, quien como saben firma sus obras como M. Night Shyamalan. A pesar de los estrepitosos descalabros que sufrió en la década pasada, al igual que muchos de ustedes, nunca dejé de creer en él. Dicen que la esperanza debe ser lo último en morir. Su penúltimo trabajo, Los huéspedes (The visit, 2015), fue una alentadora señal de que había vuelto al buen camino. Es una película sencilla, sin actores reconocidos, que apuesta por una historia simple donde el horror no proviene de fantasmas o seres extraterrestres, sino del interior de la mente humana.

El drama de los tiernos preadolescentes Becca (Olivia DeJonge) y Tyler  (Ed Oxenbould), que hacen una visita de cinco días a la granja de sus bondadosos abuelitos maternos (Deanna Dunagan y Peter McRobbie), contiene momentos verdaderamente perturbadores, como esos vagabundeos nocturnos o los pañales usados. Además goza del final sorpresivo que tanto celebramos al cineasta y al que nos acostumbró en sus obras. Y la mejor parte la recibieron los estudios productores Blinding Edge Pictures y Blumhouse Productions. De los modestos 5 millones de dólares que costó la cinta, recaudaron cerca de 98. Shyamalan había vuelto a ser monetariamente atractivo. Por ello no dudaron en producir su nuevo proyecto, ahora con la distribución de la poderosa Universal Pictures, la casa de los grandes monstruos. Y debo confesar que el resultado, que se encuentra en exhibición en el país desde el 17 de febrero pasado, no me disgustó en lo más mínimo.

Tuve el privilegio de conocerla desde el 29 de noviembre de 2016, en un premier inusual que precedida por la firma de un contrato de confidencialidad y coronda por la sorpresiva presencia del director. Ese fue un peso que he cargado desde entonces y del que me libero hoy con su ayuda. La premisa de Fragmentado (Split, 2017) es revelada desde su cartel mismo. Kevin Wendell Crumb (un muy competente James McAvoy) es un individuo con una psique dividida en 24 personalidades –sólo vemos 5 a cuadro- que recibe tratamiento de la Dra. Karen Fletcher (Betty Buckley), psicóloga que trata de mantener a raya a la más terrible de todas. El drama se agrava cuando captura a tres desafortunadas jovencitas (Anya Taylor-Joy, Haley Lu Richardson y Jessica Sula), las cuales servirán como sacrificio a la terrible Bestia, que aguarda en lo profundo y espera por liberar sus amarras.

Precisamente ahí viene la queja que muchos han elevado al aire: que filmes de este tipo contribuyen a dar mal nombre a los pacientes con trastornos mentales. En mi opinión, eso es algo ocioso. Muchas situaciones, en aras del efecto dramático, no suelen ser presentadas de forma fidedigna en el séptimo arte. Si lo dudan, recuerden que Hannibal Lecter y sus ilustres colegas no representan al asesino serial promedio.

Pero con todas sus virtudes, lo sustancial en Fragmentado –al menos para mí- fueron sus últimos 15 segundos. Tras su desenlace, la cámara viaja por un restaurante donde los comensales se sorprenden por el recuento noticioso de los sucesos que acabamos de ver. Al escuchar el nombre artístico que los medios han dado al trastornado Kevin Wendell Crumb, La Horda, una chica dice a su acompañante “me recuerda al loco en la silla de ruedas que mató a esas personas hace 15 años. También le dieron un nombre gracioso. ¿Cuál era?”

Inmediatamente le responde secamente un rostro familiar sentado a su lado. “El Sr Vidrio”, responde secamente el extraño. Y da un sorbo a su café. Muchos dijeron que las nuevas generaciones no percibieron adecuadamente la aparición y que sólo los veteranos la disfrutamos, pero para eso existe el Internet.

Lo que viene es prometedor. Hombres X (Bryan Singer) y El Protegido (Unbreakable) cimentaron en el año 2000 el cine de superhéroes, tan popular y redituable en estos tiempos. Shyamalan regresa a los mundos que conoce muy bien y lucra inteligentemente con el poder de la nostalgia: costó 75 millones de dólares y ganó 248. En la insólita función especial que mencioné, fui uno de los iniciados que saltó de su asiento al ver a David Dunn (Bruce Willis) al final de la barra, anunciado por la música de James Newton Howard. Sólo nos resta esperar.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.

Roberto Coria

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.
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