Mamás monstruosas

Ayer se celebró en nuestro país el anual Día de las Madres, festividad que se remonta a la antigua Grecia pero que cobró forma plena en 1868 cuando la activista estadounidense Ann María Reeves Jarvis instituyó el Mother´s Friendship Day, que eventualmente retomó y consolidó su hija Anna Jarvis como una ocasión cuasi obligatoria en diferentes fechas en casi todos los países. Hoy en día, la ocasión –completamente loable para las personas que ejercen de la mejor manera sus poderes reproductivos- posee un evidente carácter comercial. Después de la Navidad y el Día de San Valentín, es la tercera fiesta más popular según el emporio de tarjetas de felicitación Hallmark.

 

Los diletantes del horror recordamos casi automáticamente en este día a la abnegada señora Norma Bates y a su hijo Norman, estupenda simbiosis creada por Robert Bloch en su novela Psicosis (1959), llevada con maestría a la pantalla por Alfred Hitchcock un año después de su publicación. Esto es injusto de muchas maneras, pues la historia nos ha enseñado que la creación de un monstruo no depende exclusivamente del lado materno. Un padre ausente o violento también es parte importante. La teleserie Bates Motel, desarrollada para la televisión estadounidense por Carlton Cuse, Kerry Ehrin y Anthony Cipriano, se desprende directamente de ellas, y a lo largo de 5 temporadas –en México aún no hemos visto su desenlace anunciado- exploró los años formativos del futuro asesino (Freddie Highmore) y la relación con su madre (Vera Farmiga). Vale la pena mencionar que la idea ya había sido explotada en el muy competente telefilme Psicosis 4: el inicio (Mick Garris, 1990). Preocupado por su futuro legado y a punto de reiniciar su carrera homicida, un maduro Norman (Anthony Perkins) habla a un programa radiofónico nocturno donde discuten el tema del matricidio y revela –bajo un seudónimo- su atormentada adolescencia –en flashbacks-, donde Henry Thomas –el otrora Elliott de E. T. El extraterrestre– lo encarna con gran corrección. El papel de su desquiciada jefecita corresponde a Olivia Hussey, coestrella del galardonado filme Romeo y Julieta (1968) de Franco Zeffirelli.

 

Pero hay más madres terribles (en la ficción) a las que debemos agradecer mucho. Los aficionados a los vampiros recuerdan al francés Henri René Albert Guy de Maupassant (1850-1893) por su estupendo relato El Horla (1887), cuando en realidad fue el prolífico autor de más de 300 cuentos (no todos consagrados al tema que nos apasiona), numerosos versos, 6 novelas y libros de viajes –el extinto programa Chez Maupassant (2007-2011), que conocí alguna vez en la televisión por cable, adapta con gracia y altos valores de producción mucho de su trabajo-. El escritor conoció la fama y la fortuna en su tiempo. Procedente de una cuna privilegiada, a temprana edad su mamá Laure Le Poittevin le inculcó el placer de la lectura. Ella tuvo un papel decisivo en el inicio de su carrera en las letras. Nos interesa en esta ocasión su historia La Mère aux monstres (La madre de los monstruos), escrita en 1883 y aparecida en la popular revista literaria Gil Blas. El amigo del desventurado protagonista la introduce:

 

Tenemos a la madre de los monstruos, debes conocerla. Es una mujer abominable, un verdadero demonio, un ser que da a luz cada año, voluntariamente, a niños deformes, horribles, espantosos, en fin, unos monstruos, y que los vende al exhibidor de fenómenos. Esos siniestros empresarios vienen a informarse de vez en cuando de si ha producido algún nuevo engendro y, cuando les gusta el sujeto, se lo llevan y le pagan una renta a la madre. Tiene once engendros de esta naturaleza. Es rica. Crees que bromeo, que invento, que exagero. No, amigo mío. No te cuento más que la verdad, la pura verdad. Vayamos a ver a esa mujer. Luego te contaré cómo se convirtió en una fábrica de monstruos.

El texto completo, breve pero no por eso menos perturbador, está disponible en varios sitios de Internet. El que busca, encuentra. Debería convertirse en un rito para celebrar a nuestras progenitoras.

 

No hay que olvidar las aportaciones valiosas de muchas. Incluso sin la asfixiante presencia de Sarah Susan Phillips Lovecraft (1857-1921), quien no gozaba de la mejor salud mental y anhelaba procrear a una niña y por ello vestía así a su único crío Howard Phillips Lovecraft, la obra de este no sería la misma. O si Charlotte Matilda Blake Thornley Stoker (1818-1901) no hubiera contado a su pequeño hijo Bram sus aterradoras vivencias sobreviviendo una epidemia de cólera en su natal Sligo, su inmortal novela Drácula sería muy diferente. Recordemos lo que le escribió al segundo de sus siete vástagos al concluir la lectura, a finales de mayo de 1987. Como podremos ver, la ciega parcialmente su amor de mamá y no fue completamente certera en su predicción. Pero seguramente es feliz en su actual lugar de residencia al comprobar la perdurabilidad del relato de su criatura.

Querido, es espléndida, mil millas encima de lo que has escrito antes, y estoy seguro de que te colocará en lugar muy alto entre los escritores del momento… He leído mucho pero nunca me he encontrado con obra semejante. Ningún libro desde el Frankenstein de la señora Shelley es igual al tuyo en originalidad… Poe no está en ninguna parte… Por su tremenda emoción te dará gran fama y mucho dinero.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.

Roberto Coria

Roberto Coria

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.
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