Para Tin Tán con cariño, en su centenario

Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo (1915-1973) –mejor conocido como “Tin Tán”- es, como bien asegura el investigador, guionista y crítico de cine Rafael Aviña, único e irrepetible.

La dimensión y obra del actor, independientemente de su perdurabilidad como fenómeno cultural, nos exige revisar sus incontables relaciones con la literatura y el folclor. Mórbido está consciente de ello. Más con el estupendo pretexto del centenario de su nacimiento, ocasión que penosamente ha pasado casi desapercibida por los círculos académicos e institucionales.

En su filmografía encontramos numerosas adaptaciones de relatos clásicos de los hermanos Grimm o Alejandro Dumas –“El ceniciento” (1951), “El gato sin botas” (1956), “El vizconde de Montecristo” (1954), “Los tres mosqueteros y medio” (1956)- y revisiones de personajes que se han integrado, como el actor, al imaginario popular –“Simbad el mareado” (1950), “La marca del Zorrillo” (1950) y “El fantasma de la opereta” (1960)-. En lo concerniente con el horror y la fantasía, debemos destacar cintas como “Hay muertos que no hacen ruido” (1946), ingeniosa comedia que linda con el thriller donde Tin Tán se involucra en un misterioso asesinato. En su incursión en lo sobrenatural no podemos olvidar “Dos fantasmas y una muchacha” (1958) y “Los fantasmas burlones” (1964). Recordemos su interacción con Lon Chaney, Jr. en “La casa del terror” (1959), caracterizado como el licántropo que lo hiciera famoso, o el maravilloso híbrido de comedia, horror y ciencia ficción “Locura de terror” (1960), que incluía a un malvado científico loco encarnado por Andrés Soler. Vale acotar que el director de esta última, Julián Soler, coqueteó muchas veces más con el género que nos apasiona. Incluso en una de las últimas películas de nuestro héroe, “El capitán Mantarraya” (1969), escrita y dirigida por él mismo, subyace un elemento fantástico en la forma de la misteriosa pasajera del navío del protagonista. Por último, pero no al final, sobresalen sus trabajos de doblaje en la versión de Walt Disney del clásico de Washington Irving “El jinete sin cabeza” (1951) o su memorable oso Baloo en el “Libro de la selva” (1967), adaptación del clásico de Rudyard Kipling. Incluso la voz que dio al gato Tomas O´Malley en “Los Aristogatos” (1970) puede considerarse dentro del mundo de lo fantástico.

Desde su actual residencia, seguramente Don Germán sonríe orgulloso al comprobar el efecto de su genio en las nuevas generaciones, porque aunque alcanzó algunos de los momentos más brillantes que recuerdo en la comedia, sus dotes dramáticas son incuestionables en “Las aventuras de Pito Pérez” (1957), adaptación de la novela de José Rubén Romero. Estoy seguro que instantes después de su muerte física, ocurrida el 29 de junio de 1973, fue recibido por su “carnal” Marcelo Chávez, cuya pérdida fue devastadora. “Con perdón de mis hermanos, es como si me hubieran amputado un brazo”, reconoció en su momento. Ahora ambos, junto con Fannie Kauffmann “Vitola”, su hermano Ramón Valdés, Wolf Ruvinskis, José René Ruiz Martínez “Tun Tún”, Juan García “El Peralvillo”, Joaquín García “Borolas”, el director Gilberto Martínez Solares y el resto de su troupe, navegan cantando y bailando alegremente por los mares de la ilusión y la inmortalidad en el Tintavento. Mejor y más merecido desenlace, imposible.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido en un programa radiofónico. Fue Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México por 22 años

Roberto Coria

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.
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