De criaturas y semillas

Por: Abraham Castillo

“Son criaturas, no monstruos. No son entes malignos, se defienden, actúan acorde a su naturaleza, aparte de que tienen vidas y personalidades, son seres con una vida interior.

Ray Harryhausen

harryhausen6Eso era lo que repetía una y otra vez Ray Harryhausen cuando se referían a sus creaciones como monstruos. Considere estas palabras que provienen de alguien que crea la ilusión de vida en secuencias que apenas duran algunos minutos tras meses y meses de paciente y preciso trabajo artesanal, técnico y artístico.  Algunos dirán que no es magia, pero si no lo es, cómo se le parece. Ciertos espectadores tan solo reconocerán técnicas cinematográficas como la doble exposición, la retroproyección, el rotoscopio, la pantalla azul, animación cuadro por cuadro, el mate móvil, técnicas de pantalla dividida y fotografía de alta velocidad; mientras que otros tan solo se fijarán en que los dragones respiran, los cíclopes parpadean, las estatuas se mueven, las abejas crecen, los tentáculos destruyen puentes, los ovnis y las hidras atacan y que hasta las arpías vuelan.

A los 13 años, Ray Harryhausen cayó rendido ante lo que más tarde sería su vocación y vida al experimentar en una sala de cine la trágica existencia de la primera gran criatura del firmamento cinematográfico: King Kong. El asombro y la pasión que este enorme primate despertó en el joven Ray, lo llevaría a convertirse primero en aprendiz y ocasionalmente en colaborador del legendario, pero tristemente olvidado, Willis O’Brien, responsable de la vida y personalidad del mítico gorila en cuestión. La carrera y técnica de Harryhausen se desarrolló y creció hasta convertirse en el máximo creador de efectos especiales e ilusiones cinematográficas desde mediados de la década de los años cincuenta hasta el año de 1977 cuando un grupo de jóvenes cineastas de California, amantes y estudiosos de su obra, crearon una película que revolucionó el mundo de los efectos especiales e inició un fenómeno cultural, todavía hoy vigente, alrededor de una energía elemental del universo y un conflicto bélico en el espacio.

A escasos meses de su muerte a los 92 años, Mórbido, Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror rinde homenaje a Harryhausen, no sólo por sus criaturas y mundos de leyenda, también lo recordamos como mítico narrador y cuenta cuentos de nuestra memoria colectiva. Retomando mitos, cosmologías y narraciones de antaño, sus películas nos hacen revivir personajes e historias ya codificadas en el DNA de la imaginación de nuestra especie: las deidades, héroes y aventuras de la cosmología griega,  la obra marina y espacial de Julio Verne y Las mil y una noches.

Paralelamente a su maestría técnica y artística existió un trío de elementos que se configuraron para convertirlo en la leyenda que hoy celebramos. Primero, exploró, experimentó y fue pionero de técnicas, ideas y conceptos que replanteaban lo que hasta entonces era posible plasmar en celuloide. Segundo, tuvo claro una de las leyes elementales de la narrativa audiovisual: la tecnología debe de estar en servicio y apoyo de la historia. Tercero, alimentó y desarrolló una dupla creativa y financiera con Charles H. Schneer, visionario productor, cuyo apoyo y complicidad le permitió desarrollar su magia y exploraciones mientras navegaban juntos las turbias y caprichosas aguas de la industria cinematográfica. Juntos crearon y promovieron el Dynamation, concepto forjado para nombrar la técnicas para crear los elementos fantásticos de sus películas y alejarse del término animación que temían remitiera al público a los dibujos animados y alejara a los adultos de las salas.

Siguiendo los pasos de titanes como Méliès y O’Brien, su trabajo sirvió de inspiración para todos los magos que posteriormente cambiaron lo que era posible plasmar en el cine. Los nombres de los directores, artistas y técnicos que hoy día han transformado lo que es posible ver en las pantallas fueron alguna vez chicos que encontraron su vocación y vida gracias a sus películas, al igual que él cambió cuando conoció a King Kong.  [embedplusvideo height=”410″ width=”510″ editlink=”http://bit.ly/1ajZPRn” standard=”http://www.youtube.com/v/YDPVjM9jdGA?fs=1″ vars=”ytid=YDPVjM9jdGA&width=510&height=410&start=&stop=&rs=w&hd=0&autoplay=0&react=1&chapters=&notes=” id=”ep4696″ /]

En el documental Ray Harryhausen: Special Effects Titan, muchos de ellos acompañan a Ray mientras nos revela los detalles, misterios y secretos de su filmografía. Acompañando a este documental proyectaremos al aire libre lo que consideramos picos en su filmografía.

The Mysterious Island (1969)

Encuentra en Julio Verne inspiración para fomentar su exploración de universos fantásticos donde soldados, científicos y náufragos conviven en una insólita trama de espectaculares escapes en globo, aventura y supervivencia frente a fauna de gigantescas proporciones tales como un hambriento y enorme crustáceo , una gigantesca abeja, un phorusrhaco enfurecido y un colosal cefalópodo nautiloide. Y por si fuera poco, tendremos la oportunidad de conocer al mítico Capitán Nemo y visitar el Nautilus.

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Sinbad and the Eye of the Tiger (1977)

Para los que nos convertimos en súbditos de la película del conflicto bélico espacial, este filme significó nuestra iniciación a las habilidades y poderes de Sinbad y Harryhausen.  Para los no iniciados fue un parteaguas. Existían las naves espaciales y los robots pero nos dimos cuenta que en la Tierra también sucedían historias que demandaban nuestra atención. En su penúltima producción, Ray utiliza toda la gama de hechizos y pociones a su disposición. En esta aventura del marino de Oriente nos cruzamos con un trío de demonios necrófagos, un mandril aficionado al ajedrez, un tigre dientes de sable, una morsa gigante, el Minatón, un minotauro mecanoide animado, cortesía de las artes negras de una bruja con pata de gaviota y la legendaria Hyperbórea, paraíso escondido con pirámide energética, troglodita y flora y fauna de ensueño justo en medio del Polo Norte.

eye of tiger 05Desconozco lo que nos deparará el cine para la próxima década. Sin embargo, a pesar del 3D, el Imax y demás tecnologías envolventes y de inmersión hoy en boga, estoy seguro que los chicos quienes experimenten por primera vez las películas de Ray Harryhausen, se verán afectados tan profundamente como todos los que previamente hemos caído ante sus encantamientos. Quedan en manos de una poderosa trinidad: Sinbad, Julio Verne y Ray Harryhausen. Junto a ellos los invitamos a continuar una tradición elemental del cine fantástico, ofrecer un espectáculo memorable con criaturas que abren un portal a mundos fantásticos para dejar semillas e inspirar a soñadores y creadores.

Abraham Castillo Flores

 

 

 

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