Por @Omelie

Abramos esta puerta con la llave de la imaginación. Tras ella encontraremos otra dimensión, una dimensión de sonido, una dimensión de visión, la dimensión de la mente. Estamos entrando en un mundo distinto de sueños e ideas. Estamos entrando en la dimensión desconocida.

Palabras acompañadas de una inconfundible e incónica tonada que nos anunciaba nuestro arribo a otra dimensión, otro universo, otro plano. 

Twilight Zone nos prometía un viaje a un lugar que, a primera vista, parecía ser el nuestro. Pequeños detalles, un ojo extra, maniquís andantes, un tupé asesino, esta serie nos regaló historias, personajes y situaciones de culto que rápidamente se convirtieron en un referente para el cine, la televisión y el entretenimiento después de ella.

La serie y todo el universo de la dimensión crepuscular salió de la mente de Rod Serling, aquel hombre que veíamos de traje al inicio de cada episodio. Los guiones de sus múltiples formatos, que abarcaban la ciencia ficción, el horror, la fantasía y el suspenso, salieron de plumas de la talla de Ray Bradbury, Richard Matheson y Earl Hamner Jr.

Hoy recordamos esta serie de televisión que trascendió la pantalla chica, creando todo un universo e imperio alrededor del nombre y las historias que incluye memorabilia, películas, libros y atracciones en parques de diversión. Nos quedamos cortos sólo con una nota.

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