El Teatro de la sangre

Por: Cristina Rebollar

Para llegar a lo que eres, debes de ir por donde no eres.

Alejandro Jodorowsky

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Un acto de psicomagia pone fin a las acciones previamente ritualizadas del sujeto; el ritual implica la repetición de comportamientos mediados por lo social, las creencias personales y se sustenta en una ideología cuyo origen es incierto, ya que cualquier intento de esperar que la realidad se modifique por actos compulsivos y creencias personales dista bastante de ser científico y objetivo, acercándose más bien a la superchería y al animismo. Sin embargo, ¿qué sería del hombre sin sus rituales? Sentiría que queda desprotegido al no haber seguido al pie de la letra lo que marcan las reglas, reglas que han sido establecidas con anterioridad, no por él, negándose su libre albedrío.

La psicomagia es un compendio de nuevas acciones dentro del imaginario de Alejandro Jodorowsky, que cuestiona lo ya conocido y pretende lanzar al ser en una búsqueda personal dentro de un territorio totalmente extraño y desconocido para él, ya que al iniciar un insólito ritual, del cual no tenemos referencias previas, todo puede pasar y ¿por qué no esperar la completa liberación de nuestra conciencia y de ataduras previas?

La película Santa sangre (1989) tiene lugar en el meritito centro de la ciudad de México, mostrando las vicisitudes de un grupo de artistas circenses. El que todo ocurra en un circo, no es gratuito; de hecho es una clara referencia a lo que podríamos observar en el transcurso de la vida cotidiana en esta ciudad, que para una mirada ajena o para un extranjero podría parecer insólito. No sería nada extraño para nosotros como citadinos observar en un día cualquiera algún tipo de manifestación o de jolgorio; pareciera que nuestra forma de desligarnos del descontento habitual siempre ha sido la de causar revuelo por medio de celebraciones religiosas, cortejos fúnebres acompañados de una gran comitiva, fiestas populares o protestas. Como sea, la ciudad de México es un lugar en pleno bullicio y en constante ajetreo, con comerciantes ambulantes, personas sentadas a un costado de la Catedral ofreciendo sus servicios de plomería, albañilería y otros oficios; lo importante es moverse, agarrar cualquier chambita que salga para sacar los gastos y la comida del día. Santa sangre retoma todo esto y lo ambienta por medio de canciones populares, mambos, huapangos, polkas, música folkórica y hasta el rey de chocolate con nariz de cacahuate de Gabilondo Soler aparece repetidamente como música de fondo.

 

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En Santa sangre los personajes viven disfrazados, listos para iniciar su representación circense en cualquier momento y así tratar de olvidar sus propios problemas divirtiendo a los demás. El personaje central es Fénix, cuyos padres casi siempre ocupados en actividades muy concretas; su madre, Concha, trata de salvar la iglesia que rinde culto a la imagen de una joven quien fue mutilada y perdió los brazos tras haber sido violada, mientras que Orgo, el padre, cuyo acto es el de arrojar cuchillos en el circo, no pierde oportunidad de seducir a la mujer tatuada.

A lo largo de la historia Fénix está en búsqueda de su alma, que es una clara referencia a su amiga de la infancia, Alma, quien hace de mimo en el circo. La busca en varias mujeres con quienes se encuentra, decepcionándose al no poder hallarla en un cuerpo ajeno, siendo que lo que realmente necesita Fénix es reintegrar su propio cuerpo con su alma. Mientras que su madre, Concha, se ve en la misma posición de la santa a quien tanto adoraba, perdiendo ambos brazos y utilizando los de su hijo para de esta forma realizar, al parecer, una perfecta simbiosis de dos cuerpos que mutuamente se necesitan.

santasangre2SANTA-SANGRE-cDesde hace ya muchos años, aquí en México ya contábamos con los puntuales consejos y respuestas de Alfredo Lamont en su tan conocida sección “Sin maquillaje”, teniendo un gran séquito de seguidores interesados en contar con alguien que les resolviera tanto preguntas de interés general, hasta cuestiones de cómo comportarse según las reglas de etiqueta y muchas veces buscando a un “doctor corazón”. Lamont contesta a veces con datos científicos, en otras ocasiones con un toque de sarcasmo, pero siempre tratando de dar la respuesta oportuna a las inquietudes de las personas. La sección de Lamont sigue vigente, las preguntas que le realizan no han cambiado mucho, las preocupaciones de las personas tienden a ser lugares comunes, sintiéndose libres de preguntar o de comentar lo que les inquieta, de forma parecida como lo harían frente a un confesor o a un amigo. Lo que necesitan es alguien que sea capaz de escucharlos. Lugar que ocupará y rebasará posteriormente, como psicomago, Alejandro Jodorowsky , quien en un primer momento se expresaba por medio del cine, del teatro, de la poesía, creando el Movimiento Pánico junto con Roland Topor y Fernando Arrabal, todos ellos con intereses similares, donde lo más importante será reír, reírse de lo establecido, de los límites que el propio hombre ha trazado sobre sí mismo. Lo que harían con este movimiento sería descontextualizar al mismo teatro, donde estamos acostumbrados a pensarlo como el lugar en dondetodo puede pasar y en el que siempre estaremos protegidos por el velo de la ficción y de la actuación.

El teatro como lugar de experimentación se convierte para Jodorowsky en un teatro completamente callejero y cotidiano, en el que la realidad danza y es moldeada a gusto de cada uno, dejando que las personas experimenten por sí mismas lo que nunca se habían atrevido a hacer. De esta manera, Alejandro Jodorowsky, en su obra cinematográfica y a lo largo de su carrera de escritor, será el ejemplo perfecto de lo que el filósofo, Gilles Deleuze y el psicoanalista descentrado, Félix Guattari llamarían “el devenir” y “la desterritorialización”. El devenir para estos autores no es estar en un extremo o en el otro, no se trata de partir de un punto y llegar a otro punto previamente establecido, ya que cuando partimos, el destino siempre es incierto. Más bien, tendrá que ver con el viaje que realiza una persona en búsqueda de la realización de su propio deseo, el cual siempre pone al sujeto en movimiento. La realización de este deseo necesita pisotearlo todo para poder consumarse, necesita saltarse toda regla, hundirse en lo prohibido y realizarse en el sinsentido.

De esta forma, Fénix, quien siendo un niño presenció cómo su madre casi moría desangrada a manos de su propio esposo, decide dejar de ser él mismo y convertirse en los brazos de su madre. Fénix necesita quemarse por completo y vivir en la locura de las exigencias de su madre antes de poder renacer y ser uno solo, en cuerpo y alma. Su salvación está en el trayecto que recorra, en el devenir brazos-madre, en el devenir cuerpo- alma; tiene que realizarse en victimario para darse cuenta que lo que perdió nunca está en donde tan arduamente lo busca. Fénix debe “desterritorializarse”, olvidando todo territorio y región previamente conocidos para buscarse en lo que no ha sido explorado.

En Santa sangre, Jodorowsky, junto con sus hijos, realizan un exorcismo personal y a la vez grupal, por medio de la búsqueda de nuevas dimensiones al romper los hábitos impuestos por la cultura. Jodorowsky es múltifacético, su naturaleza de psicomago lo hace también encarnar a un curandero, psicoanalista, terapeuta, confesor, gurú, en fin, a cualquier persona que se dedique a la sanación. Su sanación es teatral, literamente, por medio de sesiones en donde él toma el control de los nuevos símbolos que intenta instaurar en las personas, por medio de rituales en los que asegurará su eficacia, como si fuera una receta de un médico espiritual, y todo esto para que la persona vuelva a confiar en sí misma, de igual manera en que en Santa sangre se le devuelve el alma al cuerpo.

Su magia radica en ayudar a los demás, recordándonos que hemos sido nosotros mismos como sociedad quienes nos hemos impuesto límites y ataduras por medio de las supersticiones y reglas caducas que tratan de regular nuestras acciones como individuos. Lo que propone, con mucho sentido del humor, es como él lo llama, “desprogramarnos” a partir de actos de psicomagia que se generan en su inmensa imaginación. Por medio de sentencias zen, chamanismo, recurrencias al tarot y con ejemplos de la vida diaria, Jodorowsky indaga en lo que él llama la “psicogenealogía” del sujeto, es decir, se interesa por conocer de dónde provienen las ataduras de cada uno, según su ámbito familiar, creencias y costumbres.

Alejandro Jodorowsky siempre improvisa, no tiene un plan hecho con antelación, sabe que todo dependerá de que la persona quien lo consulte esté dispuesta a dejarse llevar y acceder a cambiar de rumbo, para reencontrarse consigo misma y darse cuenta que no todo está dicho, y que es a partir de ese acceder a emprender un viaje sin dirección establecida como podemos liberarnos de nuestros prejuicios e ideas preconcebidas.

Santa Sangre está plagada de arquetipos, de vicios en donde cualquiera puede caer fácilmente, pero también muestra oscuros pasajes sumamente personales con los que Fénix tiene que lidiar por medio de la experiencia; necesita atravesarlos, necesita vivirlos y recrearlos, cruzando todos los umbrales, sin importar cuán dolorosos sean. Fénix necesita ser el otro, su madre, la víctima y el victimario, ser de nuevo el niño asustado, posesionarse del águila inscrita en su pecho que se niega a volar, ser las manos del otro que le indican qué es lo que debe hacer; necesita ser mujer para poder darse cuenta que todo esto es parte de él, ya que lo que él percibe como fragmentario y ajeno, siempre formará parte él de un todo. Para llegar a ser él mismo precisa ir por donde nunca ha sido.

Cristina Rebollar

Homenaje a Santa Sangre 

 

 

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