Por Alain Schettino

La última entrega de este recorrido psicotrónico por el archipiélago será memorable para aquellos que se atrevan a hacer esta escala, pero para esos osados he de advertir que no será tarea fácil, ya que estamos ante una de las peores (y más hilarantes) películas jamás vistas, tan naif que uno pensaría que fue escrita y dirigida por un niño de 10 años, de tal pobreza visual que ni el peor videohome noventero podría competirle,  tan mala que ni Troll 2 le llega a los talones…

The Killing Of Satan es la historia de un héroe llamado Lando (no confundir con Lando Calrissian) el cual emprende un viaje para rescatar a los habitantes de su pueblo natal de las garras de una maléfica secta satánica que los mantiene asolados; en su viaje, dicho hombre descubre que tiene poderes telequinéticos, magnéticos y psicodélicos heredados por su tío, un hombre elegido por el mismísimo dios para combatir las fuerzas del mal en la Tierra (o al menos en su pueblito).

Lando de inmediato hará uso de estos poderes para combatir a sus enemigos, un zombi de papel maché, una víbora a la cual bofetea y hace nudo a la usanza boy scout, y por último en una épica batalla destruye a un Satán de pastorela  con el poder de su palo… sí, mata a Satanás a palazos.

Sobra decir que absolutamente todos los aspectos de esta película son terribles: la edición es una de las peores que haya visto, los efectos especiales son más bien defectos, y las actuaciones ni hablar…  Pero mencionarlo es entrar en obviedades, ya que todo esto es parte de su encanto, su ingenuidad es lo que seguramente apelará a tu morbo. Algo así como escuchar una canción de Daniel Jonsthon bajo los influjos de algún enervante.

Pero ningún adjetivo le hará justicia a este destacado ejemplar del cine basura que todo amante del explotation debería conocer, mucho menos serviría de algo describirla porque (y sin ningún tipo de hipérbole) esta película es simplemente inenarrable. Sólo viéndola, podrás creerla.

NOTA:

Sí esta serie de reseñas despertaron tu avidez no sólo por el cine basura, sino también por conocer un poco más  sobre la cultura de este país, considera ayudar al pueblo filipino el cual se encuentra en desgracia en estos momentos,  piensa que  quizá en un futuro no muy distante nos deleiten con más experiencias psicotrónicas de esas que sólo ellos son capaces de proveernos.

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