No, nada que ver con el death metal o similares (bueno, habrá un poco de black), también dejaremos atrás los clichés, esos que dicen  que Hotel California es una canción satanista, o que Stairway to Heaven tiene mensajes secretos si la  escuchas al revés. En esta ocasión trataremos canciones que se dice que están malditas, separaremos ficción de los hechos, leyendas urbanas y mitos. ¿Estas canciones están malditas?

The Curse of Izanagi 

La banda de Black Metal japonesa Sigh es la responsable de esta canción. Antes de que hagas comentarios  en contra de ellos, no lo niegues, lo estás pensando ¿cómo es posible que haya una banda de Black japonesa?, es necesario que sepas y conozcas su estirpe. El primer disco de Sigh, Scorn Defeat, fue publicado por Deathlike Silence, sí, la disquera de Euronymus, de Mayhem, el mismo que murió asesinado a manos de Varg Vikernes alias Count Grishnack.

Cuenta la leyenda que cada vez que intentaban grabar The Curse of Izanagi, gente moría, por lo que la canción está maldita, según ellos, y debía ser enlatada  para nunca más ser grabada. El problema con esta historia es que sólo los miembros de la banda la cuentan, no sólo eso, toda la credibilidad y rudeza que ganan al haber sido una de las pocas bandas firmadas con Deathlike Silence al no aprovecharse de algo que a una verdadera banda de black le parecería muy cool: una maldición que mata gente en una de sus canciones. Esto es una leyenda urbana. Y una leyenda urbana mala creada para hacer publicidad.

http://www.youtube.com/watch?v=mst3CWGHewo

My Way

Este clásico del famoso Blue Eyes, Frank Sinatra, ha provocado un siniestro rubro en la policía de Filipinas conocido como “Asesinatos My Way“, pues efectivamente es muy común morir al cantarla.

Los bares de karaoke son un asunto muy serio en Filipinas, van más allá de ser una mera diversión para borrachos o amigos que se quieren divertir un rato haciendo el ridículo: se espera que los cantantes den ejecuciones perfectas de las canciones que seleccionan, y es muy común que el cantante no logre terminar la canción y termine ahogado en un mundo de puños y patadas por su mala interpretación.

Al entrar a un bar de karaoke es casi imposible encontrar My Way en su lista de ofrecimientos, los dueños de los bares prefieren retirarla que seguir enfrentándose a las peleas que provocan sus malas interpretaciones, y a las constantes muertes, más. Por eso la policía creó el rubro “Asesinatos My Way“, por lo común que es morir al interpretar esta canción mal.

Más que una canción maldita nos enfrentamos a un caso de fanáticos desenfrenados. No tenemos una canción maldita hasta ahorita, pero eso podría cambiar.

Gloomy Sunday

Mejor conocida como la canción del suicidio, pues es lo que provoca, aparte de volver loca a la gente. La canción fue escrita y publicada en 1933 por Rezso Seress y Ladislas Javor. No fue famosa hasta que la policía la relacionó con la ola de suicidios que azotaba al país, efectivamente, escuchar Gloomy Sunday te orillaba al suicidio, el escándalo fue tal que el gobierno húngaro prohibió que se escuchara la canción. Una entrevista posterior a Seress reveló que escribió la canción para su novia que… se había suicidado.

Al poco tiempo, Seress intentó suicidarse al saltar de la ventana de un hotel en Budapest, sobrevivió a la caída y fue llevado al hospital, donde se suicidó colgándose con un alambre de cobre. Cuando la historia el suicidio llegó a Estados Unidos, se hicieron varias versiones de la canción en inglés, la más famosa es de Billie Holiday. Cuando empezaron los suicidios en la ciudad de Nueva York la canción dejó  de reproducirse en la radio y los bares de la ciudad.

Muchas personas compraban el sencillo y después eran encontradas sin vida, pronto la canción fue conocida como la canción húngara del suicidio. Hasta hoy se le han hecho decenas de covers a la canción, hay psicólogos que dicen que la letra de la canción es segura, que es la música la que provoca que la gente se entristezca hasta el borde del suicidio.

Será Gloomy Sunday una canción maldita? Aquí les dejo mi versión preferida de la canción, cantada por Lydia Lunch.

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