Director de Frankenstein's Army

Por Christian Cueva
Traducción: Laura Rojas

Durante nuestra gira Mórbida por Europa nos topamos con el cineasta Richard Raaphorst. Nos detuvimos un momento a platicar con él y, en EXCLUSIVA, nos contó lo último sobre su nueva película, Frankenstein’s Army, una tierna historia que combina cyborgs, muertos vivientes y nazis para hablar del último recurso de Hitler para ganar la Segunda Guerra Mundial: combatir con zombies a sus enemigos.

Richard, Frankenstein’s Army trata de un ejército de “criaturas” hechas con cadáveres de soldados nazis. Técnicamente, ¿hablamos de zombies?
Las criaturas de mi película no son zombies. Yo preferiría llamarles zomBOTS, porque son parte alemán muerto y parte maquina. Frankenstein recicló todo lo que encontró, restos mecánicos y orgánicos, para reconstruir este ejército para los nazis.

En tu proyecto anterior, Worst Case Scenario, también utilizaste “zombies” nazis. ¿Por qué ocurre eso? ¿Crees que un nazi vuelto a la vida es más peligroso que un zombie norteamericano?
En mi opinión, los nazis son el arquetipo de la maldad. Incluso Satanás podría aprender mucho de ellos. Y si juntamos el arquetipo de la maldad con el arquetipo de la decadencia (es decir, los zombies), tenemos la combinación perfecta para lograr una película de horror extremo.

¿Cómo fue que WCS, que en realidad era una historia de futbol, se convirtió en Frankenstein’s Army?
La idea de empezar esta película llego después de que llevé el proyecto de Worst Case Scenario hasta sus últimas consecuencias. Me di cuenta de que lo que realmente quería hacer era construir un ejército de criaturas “a la Frankenstein” y listo. Utilicé la Segunda Guerra Mundial como trasfondo porque me encanta hacer combinaciones “prohibidas”. Creo que es la yuxtaposición de estos dos elementos lo que hace la historia interesante.

¿Hay foundfootage en Frankenstein’s Army?
Según la historia, todo lo que vemos fue filmado por un propagandista ruso a quien le ordenaron hacer una documental sobre la liberación alemana de los nazis. Así que toda la película es narrada a través del punto de vista de este camarógrafo. Sin embargo, el tono propagandístico del filme cambia a survival horror cuando los personajes se encuentran con el arma secreta de Hitler: los no-muertos.

Frankenstein's Army

Muestra del trabajo de arte y maquillaje creado para Frankenstein’s Army.

Karel Roden, quien interpreta a Frankenstein en tu película, trabajó en otra película en la que los nazis hacen trampa para ganar la guerra: Hellboy. ¿Esto es coincidencia? ¿O es una especie de guiño a los fans de Hellboy y Guillermo del Toro?
Es pura coincidencia, realmente no lo pensé hasta después de que terminé la película. Estaba tan concentrado en que Karel aceptara el papel de Frankenstein que nunca recordé que también estuvo en Hellboy, aunque son dos personajes totalmente diferentes. Creo que la actuación de Karel es brillante.

Sé que trabajaste con unos chicos mexicanos para hacer el sonido de la película. ¿Cómo fue que ellos se integraron al proyecto?
MPI Media (la compañía que produce la película) me mostró el trabajo de LSD Studio en la Ciudad de México. Lex Ortega y Luis Flores trabajan como un mutante de dos cabezas, son únicos. Ellos piensan más como artistas y escultores que como diseñadores de sonido únicamente. La combinación de sus ideas dio como resultado un amplio espectro de esculturas sonoras inteligentes y profundamente retorcidas. Creo que esa es su clave: ellos piensan más en pintar y esculpir el diseño sonoro que en crear composiciones bonitas pero lineales.

La película ya fue estrenada en el Festival de Rotterdam, ¿cómo respondió la crítica y el público?
La respuesta fue fantástica y abrumadora, nunca lo esperé. Me sorprendí tanto que olvidé el discurso que había preparado para la ocasión. Fue la noche de mi vida.

¿Tienes planeado presentarla en México?
De hecho sí, tengo planes de ir a la Ciudad de México a montar una exhibición con todo el trabajo de arte que fue creado para Frankenstein’s Army, y espero mostrar la película también.

Finalmente, ¿tienes planes para una secuela?
Tengo ideas, pero ningún plan todavía.

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