Ilustración de Aniversario

Las calles se tornan solitarias. En las tiendas y parques no ves gente. Te paras a esperar el camión y nunca llega. No salen llamadas desde tu teléfono y…ves a tu vecino devorándose al cartero. ¡Te encuentras en medio de una infección zombie! Pero no te preocupes, como nos ha enseñado el cine, la televisión y los cómics, no todo está perdido y aquí mismo, te daremos unos consejos para sobrevivir al desastre zombie.

Identificar a uno de estos muertos vivientes no es tan complicado. Si algún familiar, vecino o amigo te persigue en busca de tu cerebro… definitivamente es un zombie. Piel pálida, medio cachete colgando, caminata torpe, vómito abundante y gemidos extraños, son otros síntomas de los que debes alejarte.

Selecciona un refugio,  ubica el bunker bajo tierra con suficiente comida y armamento de alto calibre, más cercano. Escóndete y a tus seres queridos por un largo tiempo.

Si te topas con tus amigos de la secundaria, no los saludes de beso. Mejor, explótales el cráneo con una bala y acaba con ellos. Recuerda que no hay tiempo de hacer preguntas, ni de ponerse al día.

Consigue un arma resistente y alargada. Cuando te enfrentes a los zombies úsala contra su cabeza. Recuerda que mientras más fuerte sean los golpes, más rápido volverán a morir. Por supuesto que, una pistola, metralleta o el viejo rifle de tu abuelo siempre serán mejores para aniquilarlos sin tener que acercarse demasiado. Asegúrate de conservar municiones y no fallar al momento del disparo.

A menos que seas miembro especial de un escuadrón de soldados y agentes súper entrenados, no salvarás al mundo del ataque zombie. No intentes en ningún momento ser el héroe, ellos acabarán contigo. Mejor, deja el trabajo sucio a los profesionales.

Estos fueron consejos básicos para sobrevivir a un ataque zombie. Recuerda mantenerte informado con los pocos canales de radio o televisión que sigan transmitiendo, y mantén siempre un diario para registrar el deterioro de tu mente.

Ilustración de Víctor Meléndez

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