Por Alain Schettino

El cine está repleto de leyendas, mitos y maldiciones, y si una película ha sobresalido por la cantidad de infortunios sufridos a los miembros de su elenco y staff, sin duda es El Exorcista.                                                         

Muertes, sucesos sobrenaturales y ruina… nada de ello comparado con la más grande de todas las desgracias… ¡Seytan!

Y como toda maldición es antecedida por malos augurios; una noche como cualquier otra de 1974, William Friedkin despertó con sobresalto e incontrolables náuseas, aunque seguramente no entendió del todo, presintió lo que ocurría al otro lado del mundo, cuando el director Metin Erksan rodó la más podrida, mal hecha, y barata imitación del exorcista a la fecha. (Sí, aún más que los refritos italianos.)

Hacer una sinopsis sería inútil, ya que a diferencia de otros rip offs turcos, donde los guionistas tuvieron el suficiente recato para hacer ligeros cambios y así disimular un poco el plagio, Seytan roba sin el mínimo empacho secuencia por secuencia y diálogo por diálogo. Y es allí es donde radica su verdadero encanto; la expectativa que causa averiguar hasta que punto destrozarán la película. ¡Y vaya que se superan escena por escena!

En definitiva un must see para todo cinéfilo intrépido y con gran sentido del humor involuntario, lo mejor de todo es que puedes encontrarla gratis en Youtube, y estar libre de culpa por no pagar su reproducción, pues como dirían los clásicos: Es pura justicia poética.

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