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Singapore Sling: O Anthropos Pou Agapise Ena Ptoma
Dir. Nikos Nikolaidis

@jdeleon_s

And so I got to where I am now. Only where I am now is a little strange because towards to back of the garden and around an open hole, two women are doing things which would have stirred me once. But with a bullet in one’s shoulder one can’t do much.

Hace unos días un amigo me preguntó lo siguiente:

Si pudieras adaptar cualquier película a obra de teatro, Max Fisher style, ¿cuál elegirías? Melancolía, fue su respuesta. Un show de una actriz, todo en una noche. Suena fantástico. La idea me rondó en la cabeza sin poder eslabonar una respuesta a la altura. Primero pensé en Oldboy. Imaginé el paso del tiempo de un hombre atrapado en tres paredes, el enorme juego que sería ver la secuencia de la pelea con el martillo… en fin, tres personajes al juego de una historia retorcida. Ingredientes para una noche inolvidables. Luego pensé en Singapore Sling.

Grecia tiene, además de excelente yogurt, tiene escenarios maravillosos que en el contexto de una película de terror son siniestros, y quizá solo para los no-nativos, desorientadores. Pues bien, Singapore Sling no tiene mucho de eso, y técnicamente no puede considerarse de terror, aunque definitivamente es mórbida, perversa y cruel. Es un art-house de repulsa que no respeta fronteras.

My little darling, heaven is the last thing that concerns us in this world, father said.” Y así, en detailed mummy drag, ella se abrió a él.

Nikolaidis usa la trama como una soga apretada a tu pecho, cuello y sexo. Manteniéndote en vilo, expectante. Tú estás desnudo. Afuera llueve. Tienes a dos mujeres, madre e hija, poseyéndote, torturándote. Pasas de una a otra como esa Luger que pasa de mano en mano, y están dejándote morir mientras te arrebatan el aliento.

La víctima (tú) es testigo de su propia inevitable destrucción. Es agonía sexual. Tortura y sexo, festín caníbal, y se vuelven a desnudar para ti, por dentro y por fuera. Las preguntas formulándose en tu cabeza son: ¿cuanto más durará esto? ¿cuanto más lo soportarás? y ¿quien disparará primero?

Hacia el final, quedé completamente enamorado de la perversidad que engloba al filme, en especial con Meredyth Herold… Llámame ‘Singapore Sling‘, con el mismo acento, el mismo tono y volumen que ella lo hacía y seré tuyo eternamente.

Eso entre otras cosas confirma lo acertado de este enunciado: “SINGAPORE SLING puede cambiar al mundo, pero tienes que saber tus límites con SINGAPORE SLING.”

Archívala en tus películas para acabarlo todo y matar lo poco rescatable que queda en una mente podrida. Esto es mi obra de teatro… ¿cuál sería la tuya?

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