Por Arantza Vázquez

Más allá de cualquier sueño psicodélico que se pueda tener, existe un planeta habitado por enormes seres azules con ojos rojos, los Draags, cuya mascota favorita son los humanos. En este planeta nace Terr, un humano que tras la muerte de su madre es adoptado por una niña Draag que hace de él su querida muñeca viviente, haciéndolo usar ridículos trajes y un collar con el que es controlado.

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Un día logra escapar llevándose consigo el conocimiento de los años que pasó con su dueña y encuentra más humanos con los que lo comparte, cosa que servirá para intentar sobrevivir cuando los Draags lleven a cabo una “des humanización” al creer que aquellas mascotas salvajes son una amenaza.

La Planète Sauvage (El Planeta Salvaje), película cutout stop motion, está basado en la novela Oms en Série de Stefan Wul publicada en 1957. Es interesante saber que el autor de la novela vivió en el contexto de la Segunda Guerra Mundial lo cual pudo haber inspirado varias ideas. Por el otro lado se dice que el director René Laloux, quien estrenó la película 1973, se inspiró en la Guerra Fría. Aunque la película tiene un surrealismo hermoso, distante, y de pesadilla, los toques de realidad son claros.

El trabajo artístico de la película fue hecho por el ilustrador y pintor Roland Topor, y por el músico Alain Gouagier, quienes le dan el toque psicodélico e irreal a la película haciéndola más que increíble y bizarra.

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