Por Pedro Soto de Landa

Barbara Millicent Robert, mejor conocida como Barbie, nació en Willows, Wisconsin en 1959. Siendo hija de padres acaudalados, Barbie llevó una vida llena de lujos y comodidades. Asistió a los mejores colegios de Nueva York. Su físico atractivo la colocó en la mira de muchos, causando admiración y envidia. Algunos llegaron a considerarla la mujer perfecta. Su popularidad incrementaba cada vez que adquiría un nuevo lujo a su colección. A pesar de ser el amor platónico de más de uno, o dos, ella siempre mantuvo una relación estable con Ken, un joven unos años mayor que ella. Parecían ser la pareja “perfecta”. Ambos eran populares y atractivos. 

Tal vez esta historia sea real en un mundo de juguete. Tal vez sea la ideal para muchas niñas allá afuera. Tal vez sea la vida que muchos anhelan. Pero lo que sí es verdad es que a veces la ficción supera a la realidad, y esta pareja que llegó a representar el estilo de vida ideal para muchos, también fue la inspiración para describir la vida de dos de los asesinos más famosos de Canadá.

Karla Homolka, originaria de Ontario, Canadá, era una joven con una vida promedio. Era bonita, popular, una estudiante responsable y trabaja en una tienda para mascotas en las tardes. A los diecisiete años de edad conoció a Paul Bernardo en un restaurante. Paul era (o eso aparentaba) el típico adolescente crecidito, galán por el que varias chavitas morían. La parejita era idolatrada por muchos, pero familiares y amigos cercanos a la pareja no creían en la fachada. Sabían que detrás de tanta perfección y cabellera dorada había algo sospechoso. A pesar de los rumores sobre la infidelidad de Paul, la pareja se comprometió a los dos meses de haberse conocido. Historia de cuento, ¿no?

karla

La trama se tornó negra poco antes de los tórtolos se casaran. Paul comenzó a tener una obsesión por la hermana menor de Karla, Tammy. Paul no podía controlarse y Karla creyó encontrar la solución a dicho problema: que su prometido tuviera sexo con su hermana bajo su consentimiento y control, así las cosas se quedarían “dentro de la familia” y también sería un “lindo” regalo de cumpleaños. Karla dejaba abierta la ventana del cuarto de Tammy para que Paul pudiera entrar en las noches sin problema acosarla y masturbarse sin que la joven se diera cuenta. Los acosos fueron subiendo de tono, se tornaron más peligrosos. Karla robaba Valiums de su trabajo para dárselos a Tammy y así Paul pudiera abusar de ella estando inconsciente. Lo repitieron un par de veces hasta que un día, Tammy sufrió una sobredosis y murió ahogándose en su propio vómito. La pareja se libró de esta tragedia, la policía declaró “muerte por causas naturales”.

Tiempo después, Karla y Paul se casaron; una boda cursi. Vestido, pasteles y hasta una carroza formaron parte de la ceremonia. Pero lo que la pareja desconocía, era que ese mismo día, a esa misma hora, la policía de Ontario estaba trabajando en un caso nuevo y bastante atroz: unos pescadores habían encontrado unos bloques de cemento en el río, éstos llamaron su atención al darse cuenta que extremidades corporales se asomaban en las grietas de dichos bloques. La policía reconoció el cuerpo, pertenecía a Leslie Mahaffy de catorce años. La evidencia apuntaba a un asesino con experiencia. Había sido violada y posteriormente asesinada. El caso alertó a las autoridades, pero las investigaciones no lograron dar con alguien, por el momento. Un año más tarde, en un bosque, casualmente cerca de donde Leslie había sido enterrada, el cuerpo de otra joven fue encontrado. Kristen French de quince había desaparecido de su casa. Al analizar el cuerpo, la policía encontró el trabajo de un asesino muy parecido al del caso de Leslie, solo que la víctima había sido torturada y violada en severas ocasiones. Las autoridades de Canadá consideraron a la situación como crítica y llegaron a tener la teoría que ambos casos eran trabajo del mismo asesino; un tipo hábil, trastornado y con mucha experiencia.

Por más increíble que parezca, esta serie de asesinatos, violaciones y niñas desaparecidas no termina aquí, al contrario. En el mismo universo de esta historia, pero dos años atrás y en un pueblo lejano a Ontario, un violador, conocido como El Violador de Scarborough atormentaba a toda una población. Noche tras noche, varias jóvenes eran violadas por un sujeto misterioso. Las sorprendía por detrás, las noqueaba y las violaba. Tras varios interrogatorios la policía tenía un retrato hablado y varios sospechosos, entre ellos Paul. Tomaron sus pruebas de ADN pero el exceso de trabajo y debido a que las violaciones habían parado, la policía alargo el análisis de dichas pruebas. Paul se mudo a Ontario y, bueno, regresamos al presente de esta historia. Karla jamás imaginó que su prometido escondía algo más detrás de esa personalidad psicótica.

Paul Bernardo 1993

Ya estando casados, Karla y Paul llevaban un matrimonio normal ante la sociedad, pero a solas vivían una vida llena de violencia, obsesiones, celos y más. Lo que no sabían era que al mismo tiempo, la policía de un pueblo lejano había, por fin, analizado la sangre de Paul, y su ADN coincidía con las violaciones de hace dos años. Los detectives no podían creer que El Violador de Scarborough tuviera rostro e inmediatamente sus neuronas hicieron click al darse cuenta que, casualmente, Paul vivía en la ciudad donde una serie de violaciones y asesinatos se habían llevado a cabo.

La policía investigó y lo que encontraron fue asquerosamente impresionante.

Barbie y Ken ya no vivían juntos, tras haberla golpeado varias veces y mandarla al hospital, Karla decidió irse. La policía la interrogó y tocaron el tema del pasado de Paul. Ella tuvo un colapso emocional y decidió contarle todo a su familia. Confesó que Paul era el afamado violador y sospechaba que Paul tenía que ver con los casos más recientes. Tras varios juicios y mayor colecta de evidencia, la policía descubrió que no solo Paul había violado a varias chicas en el pasado, sino que ahora lo seguía haciendo y con la ayuda de su esposa. Paul y Karla habían drogado, violado y matado a Tammy, Leslie y Kristen. También habían secuestrado y violado, estando inconscientes, a muchas niñas más (muchas amigas de Tammy, por cierto). La pareja no se conformaba con el acto, sino que filmaron todos y cada uno de sus asaltos y lo guardaron como trofeos.

El caso llegó a tabloides, la gente de Canadá no podía creer que por fin había caído uno de los asesinos más controversiales de la historia de ese país. Karla y su abogado manejaron el caso de una manera impresionante: ella declaró haber participado en las violaciones, pero bajo el mando de su esposo, quien abusaba físicamente de ella. Llegó a un acuerdo con el jurado, que decidieron mantener en secreto, cosa que enfureció a los medios y al público en general. Ella recibió una sentencia corta. Pero fue cuando Paul testificó en su contra (y en un juicio abierto), cuando las cintas salieron a la luz y la verdad de Barbie y Ken también. Canadá fue testigo de como los dos habían abusado y asesinado. De como habían terminado con la vida de tres niñas, entre ellas la hermana de la culpable. De cómo habían atormentado la vida de otras sin siquiera ellas darse cuenta. Paul fue sentenciado a cadena perpetua y a Karla le respetaron el previo acuerdo. Esto causó revuelo y lo llamaron El pacto del Diablo; solo estuvo en la cárcel 12 años. Fue en ese shock mediático cuando recibieron su apodo, nadie podía creer que una pareja que aparentaba ser tan perfecta, había llevado a cabo actos tan sádicos y enfermizos.

Dudo enormemente que Mattel se sienta contento de que la prensa haya adoptado el nombre de sus dos productos más famosos; yo lo veo como una sátira a la “perfección”. Este caso es el claro ejemplo de que las apariencias engañas y que en ocasiones lo que simula ser perfecto es lo que en verdad está más podrido. Paul y Karla paralizaron Canadá con lo que es considerado parte de la historia roja del país del norte. Barbie ahora ronda por las calles, criando a un hijo y llevando una nueva vida. Creo que jamás mereció salir de prisión, pero estoy seguro que sus sueños y recuerdos son ahora quien la atormentan.

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