Por Jesús Chavarría

El llamado catch fílmico, es una de las expresiones más estrafalarias, divertidas y representativas del cine serie B. A muchos de los fans, les resulta irresistible entrar al juego y disfrutar de enfrentamientos entre sus personajes favoritos, dígase Freddy vs Jason (2003), Frankenstein vs el Hombre Lobo (1943) o Robocop vs Terminator –mmmmh, bueno, esta última todavía no se realiza, pero estaría rifada-. En fin, es lo insólito y desparpajado de este tipo de propuestas, lo que les ha ganado convertirse en verdaderas curiosidades e incluso, algunas veces, alcanzar el estatus de objeto de culto. Pero también hay superproducciones, entre los más recientes antecedentes, podemos mencionar Titanes del Pacífico (2013), cinta dirigida por Guillermo del Toro, que puso cara a cara, a Mechas -término que se refiere a los robots gigantes tripulados- con poderosos monstruos colosales, al más puro estilo Kaiju, y es precisamente en este tipo de cine, en donde el catch fílmico encuentra a uno de sus máximos representantes, el inigualable Godzilla. De hecho, fue el también conocido como “Rey de los Monstruos”, quien protagonizó uno de las más antiguos combates entre una especie de mecha y un monstruo gigante. Ahí, la legendaria criatura radioactiva, le planta cara a un usurpador –disfrazado gracias a una cubierta de piel artificial-, que luego de una buena cantidad de destrucción, se revela como un robot gigante, uno que será conocido de ahí en adelante, como Mecha Godzilla. Esta cinta, realizada en 1974 y dirigida por Jun Fukuda, no podría llamarse de otra forma que Godzilla vs Mechagodzilla, y no es sino un divertido pasaje sin mayores complicaciones destinado a hacer las delicias de las matinées. Es este espíritu el que rescata Guillermo del Toro, en la ya referida Titanes del Pacífico, y más recientemente el irreverente Emilio Portes, quien en uno de los mejores momentos de El Crimen del Cácaro Gumaro (2014), presenta al más increíble de los mechas, uno mexicano, y hecho a imagen y semejanza del mismísimo Javier López “Chabelo”, quien además, se hace cargo de tripularlo. Dicho lo anterior, podemos decir, que el catch fílmico, es uno de los más descarados placeres culpables, uno que no es necesario negar y menos ante el inminente estreno de la nueva aventura de Godzilla, que de entrada promete la batalla al menos, entre dos monstruos gigantes.

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