Por Arantza Vázquez

Los niños no siempre son una bendición. Menos cuando tienen un origen dudoso, temperamento incontrolable y usan lo que está a su alcance para terminar con vidas.

A esto se enfrenta un Frank Carveth (Art Hindle) cuando siniestros clones de su hija comienzan aparecen de la nada asesinando personas y secuestrando a la niña. Por el otro lado, la madre (Samantha Eggar), demente, se encuentra aislada tomando una terapia experimental conocida como psicoplástica en la que las personas exteriorizan sus enojos y traumas de una forma poco habitual y con grandes consecuencias.

Es interesante saber que en la película, el director David Cronenberg (The Fly, Videodrome), se basó de forma autobiográfica en su divorcio y la lucha que tuvo para ganar la custodia de su hija. También, es la primera película en la que el director usó música de Howard Shore con quien colaboraría más de una vez.

David Cronenberg es conocido por su gusto a los experimentos excéntricos y el resultado que terminan generando. The Brood no es la excepción con un desenlace asqueroso y memorable que perturba con gran éxito.

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