Por Cristina Urrutia Aldrete

Hay historias que han traspasado la frontera del tiempo y son, actualmente, influencia para diversas expresiones artísticas. Entre estos relatos se encuentra el maravilloso cuento de Washington Irving (1783 – 1859) La leyenda de Sleepy Hollow (1820), o como comúnmente se conoce debido a las diversas adaptaciones que ha tenido La leyenda del jinete sin cabeza.

Haciendo un resumen del cuento, narra la historia de Ichabod Crane, el cual llega al pequeño pueblo de Sleepy Hollow en calidad de docente; se trata de un personaje singular con gusto excesivo por la comida, las mujeres bonitas y un firme creyente de las actividades sobrenaturales. Katrina Van Tassel, la holandesa más codiciada del pueblo, es el amor platónico del protagonista, sin embargo su competencia es el bien parecido Brom Van Brunt. Como parte de su riña ambos personajes asisten a una gran fiesta a la que acude todo el pueblo en los territorios de la familia Van Tassel.

Cuando el alcohol escasea, el regodeo comienza a disminuir y la gente mayor se reúne, las historias de espectros y fantasmas tienen lugar. Es en este momento que el valiente Brom cuenta la historia de su encuentro con el jinete sin cabeza, el espíritu de un soldado decapitado que anda deambulando en el área limítrofe del pueblo; encuentro del cual salió airoso debido a su habilidad gallarda en la equitación.

El cuco's advice

Una vez terminada la horripilante historia,  el profesor procede a irse a su pequeña cabaña cruzando el bosque lleno de sombras y chillidos. Como es de suponerse, tuvo la mala fortuna de encontrarse con el espectro del cual trató de huir en una carrera larga e intrigante; cuando cruza por fin el puente, la bendita construcción que se supone lo salvaría de su perseguidor, voltea la mirada sólo para encontrar que la cabeza del jinete es lanzada hacia él, chocando con su cráneo y haciéndolo caer del caballo. A la mañana siguiente, sin rastro alguno de Ichabod, algunos aldeanos se aventuran a su búsqueda siguiendo los pasos de su montura, lo único que se encontró fue una calabaza partida.

Jose Emroca Flores es originario de Nevada, California y egresado de la Academy of Art en San Francisco. En sus creaciones artísticas suelen conjuntarse tres temas: el motociclismo, el surf y los monstruos. El cuco’s advice es una obra que posee múltiples influencias. Por un lado tenemos a este ser que posee por cabeza una calabaza, clara alusión al ya mencionado cuento de Washington Irving, sin embargo el hecho de que en reemplazo del cráneo se presente este vegetal es un gusto agregado de las adaptaciones cinematográficas; sobre su hombro descansa una guadaña aludiendo a la personificación del Grim Reaper del folclor inglés. Cabe destacar que este utensilio es de origen agrícola y la analogía con la muerte es que su utilidad reside en sesgar la vida. En las ancas de su montura se encuentra un gramófono el cual emite, gráficamente, un lamento de muerte. El animal, una especie perro diabólico, data desde la mitología griega con Cerbero, el guardián de las puertas del Hades. A un lado se encuentra una tabla de surf hecha pedazos, clara alusión a la montura desecha de Ichabod Crane tratando de huir y, finalmente, un gallo que anuncia el amanecer el que ahuyenta a los demonios y la oscuridad pero, esta vez, parece haber llegado tarde.

Es importante resaltar que en el título El cuco´s advice se encuentra una derivación de la palabra Coco. El Coco o The Boogeyman es un monstruo que no tiene aspecto específico, se le suele asociar con una gran sombra o un ente portando una túnica; es la “cosa” que habita debajo de la cama.

Emroca, en una sola ilustración, plasmó la conjunción de todos los miedos.

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