Por Julio César Sánchez

En una rueda de prensa hace más de 15 años Peter Greenaway hablaba sobre el futuro del cine, acababa de presentar The Pillow Book una película con multipantallas, textos que se sobrescribían en la imagen, diferentes estilos visuales según la secuencia, efectos ópticos de todo tipo y prácticamente cualquier recurso que la técnica permitía entonces, y lo que venía a decir Greenaway era que en el futuro las películas serían así. Algo vivo y que requería la atención del espectador a varios niveles. Lo que no podría imaginar Greenaway era que sería así pero por otras razones que no tienen nada que ver con la película y si con el espectador.

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Cualquier espectador joven y que vea una película fuera de una sala cinematográfica (y a veces incluso en el cine) está acostumbrado a ver la película, a la vez que navega por internet, consulta el correo, habla por un chat, por teléfono o cualquier red social… Básicamente lo que proponía Greenaway hace casi 20 años. Nacho Vigalondo ha ido un paso más lejos y ha incorporado todos estos elementos externos a la pantalla de cine. La osadía es grande. La empresa ambiciosa y costosa (más de 4 años de proyecto, varios meses de rodaje, casi un año de postproducción…) había creado una tremenda expectativa y anoche en Madrid pudimos asistir a la premier de “Open Windows”.

A la premier asistió buena parte de los mejores directores españoles en activo: Rodrigo Cortes, J.A. Bayona, Nacho Cerda, Eugenio Mira, Borja Cobeaga… y como bien dijo el propio Vigalondo “Si ponen una bomba hoy aquí, se cargan medio cine español”. Y por supuesto contó con la presencia de sus protagonistas norteamericanos Elijah Wood y Sasha Grey que fueron recibidos como las autenticas estrellas que son.

Si digo que “Open Windows” es la mejor película de Nacho Vigalondo me quedo bastante corto, porque lo conseguido con esta película es digno de elogio. No solo es su primera película en inglés, con un reparto internacional, con un presupuesto mucho más grande que las anteriores, no solo lleva al extremo el found footage y el plano único (Hitchcock estaría orgulloso y De Palma seguro que no se la pierde) ya que toda la película transcurre en el escritorio de un lap top, sino que ofrece una nueva narrativa adaptada a la fragmentación de información y de la realidad en la que vivimos.

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Como espectador uno queda atrapado en la piel de Nick (el personaje que interpreta Elijah Wood y cuyo nombre no es nada casual) una especie de reflejo de uno mismo sobre la pantalla de un ordenador, atrapado irresistiblemente por la voz de Neil Maskell (el villano de la función) y las ordenes que dicta al protagonista, como un mirón ante el acoso a esa actriz víctima no solo de su fama (Sasha Grey).

Si bien estilísticamente Vigalondo utiliza todo lo que esta a su alcance (trailers de películas, web cams en directo, chats, llamadas de video y teléfono, cámaras de vigilancia) narrativamente “Open Windows” es un giallo de la vieja escuela. Es en este punto donde personalmente más disfruté de la película. Están todos los elementos de las películas que popularizaron Mario Bava y Dario Argento: La máscara del asesino, el cuchillo, el voyerismo que iguala a espectador y asesino, los giros argumentales imposibles… Toda una delicia presentada en un envoltorio nuevo y desafiante.

Hay momentos como esa secuencia del contador de visitas de internet (no quiero hacer spoiler), que son de quitarse el sombrero, en la que Vigalondo demuestra su maestría ya no solo como cineasta sino como diseccionador de la nueva realidad social que nos ofrece internet. Por cierto dicha secuencia me recordó a una serie de temática similar a la genial “Black Mirror”.

Es posible que algún espectador se quede en el camino y no entre en el juego que Vigalondo propone como realizador, pero el resto no deben perderse un thriller adelantado a su tiempo que además de entretener se atreve a experimentar e incluso hablarnos de una realidad tan cercana como la pantalla en la que estás leyendo esto ahora mismo.

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