Por Cristina Urrutia Aldrete

Cuando eres niño todo el mundo tiene envidia, dicen que no tienes que preocuparte de nada y que tus obligaciones son la escuela y jugar; al parecer la inocencia es lo mejor que le puede pasar a uno ya que con el transcurso del tiempo llegas a tener sentimientos por otra gente, trabajo, competencias ridículas con tus iguales, todo este tipo de situaciones que te hacen un amargado.

La pregunta es ¿en realidad la infancia es todo un cuento de hadas? Edward Gorey  (1925 – 2000) creía que no, que, de hecho a esa edad es cuando el humano más vulnerable se encuentra. Con una carrera como ilustrador y escritor bastante curiosa, sus creaciones revelan un lado macabro de aquellas situaciones que por la sociedad son consideradas como perfectas y sosegadas.

La ilustración que se encuentra aquí es la portada del libro The Gashlycrumb Tinies (1963), ambas creaciones de Gorey. La obra toma como base el abecedario para ir relatando, por cada letra la muerte espantosa y hasta cierto punto divertida de niños; la más famosa es, tal vez, “K is Kate who was struck with an axe”.

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En la ilustración un cadáver muy elegante cuida de un grupo de infantes; como un acto de rebeldía Gorey coloca a la mismísima muerte custodiándolos, en vez de la figura celestial que siempre se ha inculcado a partir del imaginario colectivo judeo-cristiano.

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Con su vestimenta denota un aire diferente y místico, prometiendo que la defunción de sus víctimas no será cualquier cosa. Podrán ser crueles pero no estarán ausentes de imaginación e ingenio… las caras tristes y preocupadas de las criaturas ni siquiera importan tanto, están en segundo plano. La calavera resalta con su magnificencia, haciendo que el espectador recuerde que siempre está cerca.

Con esta temática y estilo, no es de sorprenderse que Edward Gorey sea de las grandes influencias de Tim Burton.

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