Marques de Sade

            “No existe sensación más vívida que el dolor; sus impresiones son ciertas, confiables, nunca engañan como esas del placer que las mujeres continuamente fingen y casi nunca experimentan.

Clement, el monje libertino de la novela Justine, expone la cita proveniente de una de las figuras más infames de los últimos siglos. Mejor conocido como el hombre que dio nombre al sadismo, Donatien Alphonse Françoise de Sade, el Marqués de Sade.

Nació dentro de un ambiente privilegiado en la aristocracia francesa, por lo que desde temprana edad gozó de una vida libre de limitaciones económicas y, a veces, sociales. Cultivó en su persona un enorme sentimiento de superioridad, arraigado de cinismo y una profunda devoción al placer.

MarquisdeSadeDurante sus años como estudiante fue víctima de una severa disciplina intelectual y, por supuesto, física. Esta atmósfera represiva fue lo introdujo a una de sus grandes pasiones, la flagelación como herramienta erótica.

Contrataba prostitutas para satisfacer sus gustos más extremos y saciar su naturaleza frenética, inútilmente cohibida por los preceptos morales de la época. Fue así como sus últimos vestigios decorosos desaparecieron.

Además de sus métodos de tortura y sodomía, sus actos de sacrilegio con crucifijos, entre otras blasfemias, lo condenaron a vivir en los márgenes de la sociedad.

Su estado fugitivo permaneció durante años, entre múltiples encarcelamientos y liberaciones. Durante el aislamiento, redactó manuscritos en los que plasmó sus desviadas fantasías sexuales, de límites sin precedente.

Entre sus piezas más controversiales, se encuentran Justine y Los 120 Días de Sodoma, novelas que aún nos dicen mucho de las sociedades en que vivimos, nuestra relación con el sexo, la libertad y el placer.

Tras deshonrar el nombre de la familia de su esposa y de la suya, fue encarcelado una última vez bajo el régimen napoleónico y murió a los 74 años de edad dentro de la prisión.

El Marqués de Sade, personaje sumamente polémico e incomprendido por muchos, encontró en el placer un camino hacia la libertad, no sólo de expresión o de creencias, si no de esa que todos buscamos y que finalmente produce nuestro Ser.

Share: