Por Tim Luna

LEE AQUÍ LA PRIMERA PARTE DE ÉSTE ARTÍCULO- APOCALYPSE POW: EL COMIENZO

En los años cincuenta, el género del Sci-Fi explotó visiones oscuras del futuro. Cuando el mundo choca o la guerra nuclear ocurre… ¡el final se acerca!

En 1984 (1954) un gobierno militar causa terror en la población por medio del espionaje y la sumisión. El amor no es permitido. Esta adaptación de la televisión británica fue producida y dirigida por Rudolph Cartier, quizás el realizador más exitoso de los años cincuenta, pues gustaba de llevar el medio al límite en términos de producción y artísticos. Cartier, un austríaco veterano de los estudios UFA de la Alemania de los años 30, quien escapó del régimen Nazi a Inglaterra en 1936; presenta un gran reparto: Peter Cushing, un muy joven Donald Pleasence, André Morell e Yvonne Mitchell. En su momento fue controversial por las escenas de tortura y sexualidad. Fue opacada por el film en blanco y negro del mismo título realizada por Michael Anderson, un éxito del cine internacional considerada como un gran clásico. Donald Pleasence protagoniza nuevamente en esta versión junto a Edmond O’Brien y Michael Redgrave.

Otro clásico notable es World without end (1956) con Rod Taylor de The Time Machine (1960). En una expedición a Marte, una nave espacial entra en un agujero y aterriza en el planeta Tierra, con algunos siglos de desfase. Una deliciosa y nostálgica pieza de diversión sci-fi, dirigida por Edward Bernds (The return of the fly 1959), quien utilizó el Technicolor y el Cinemascope. Temáticamente, ésta pudo ser precursor de Planet of the Apes (1968), sólo que aquí las personas son bestias y no son gobernados por simios.

Los años cincuenta terminaron con la apocalíptica On the beach (1959). Una excelente pieza en blanco y negro protagonizado por un cast de primera: Gregory Peck, Anthony Perkins, Ava Gardner and Fred Astaire, sumergidos en una terrible atmósfera. Stanley Kramer, deliberadamente, juntó a estos actores y a la forma en que cada enfrentaba emocionalmente el fin de la humanidad.

252706-apocalyptic-and-post-apocalyptic-fiction-on-the-beach-poster

bomb_iconLos años sesenta empezaron con un gran big bang dentro del género: The time machine (1960). ¡En una fría tarde de invierno llegó H.G. Wells! (Rod Taylor) Llegó a casa a contar a sus amigos sobre lo que había sucedido desde la última vez que se reunieron en la víspera de año nuevo de 1899. Él había construido una máquina del tiempo y se había utilizado como conejillo de indias para descubrir cómo reaccionaría la humanidad durante el viaje. Pero algunos años después se involucra en la Primera y Segunda Guerra Mundial. En los años sesenta experimentó un ataque nuclear que destruyó a la humanidad como se conocía. Con los ánimos caídos continuó por el tiempo, al año 802701, donde encuentra un nuevo edén. Las personas son amigables, el pasado no significa nada para ellos. Pero entonces suenan unas sirenas en el paraíso y Wells se ve hundido en un terrible secreto: los Morlocks. ¡Los viajes en el tiempo se encuentran con el día del juicio final! Esta película es, quizás, la más bonita del período de los años sesenta. Aunque algunos efectos se ven pasados de moda, la película es vívida y su mensaje es humano y válido hasta el día de hoy. Un mal remake siguió en 2002 como un redundante, monótono y con efectos especiales que parecen perder el tiempo. 

Otra fascinante, pero diferente, película es The day the Earth caught fire (1961). Después de varias explosiones nucleares simultáneas en los Estados Unidos y Rusia, las condiciones climáticas cambiaron drásticamente. Un grupo de reporteros del London Daily Express asumieron un cambio en el eje de la Tierra, que causó un fenómeno climático impactante. Londres fue abatido por una terrible ola de calor y el río Támesis se secó. La verdad es mucho peor y lleva a la gente a tomar medidas desesperadas. Los efectos fueron realizados de forma simple y la imagen era monocromática en tonos naranja/café. La película fue dirigida por Val Guest (Yeti – The Abominable Snowman 1957). Tuvo la idea de algunas cartas que llevaban al Times en la que la gente manifestaba su preocupación por que las pruebas nucleares afectaran la atmósfera y el clima. La crítica social de esta película es evidente, por un lado contra los gobiernos que lucharon hasta destruir la Tierra y, por otro, a la gente quienes preferían ser indiferentes a la situación hasta que el problema los involucraba. ¡Sin duda un tema que sigue vigente!

 Muy pronto la tercera parte: ¡Más aventuras apocalípticas de los sesenta y setenta!

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