[embedplusvideo height=”315″ width=”550″ editlink=”http://bit.ly/1Ff4hmZ” standard=”http://www.youtube.com/v/O3Mfes57Nt8?fs=1″ vars=”ytid=O3Mfes57Nt8&width=550&height=315&start=&stop=&rs=w&hd=0&autoplay=0&react=1&chapters=&notes=” id=”ep3385″ /]


| WITCHFINDER GENERAL

Dir. Michael Reeves |


En 1645 Inglaterra está sumida en su sangrienta guerra civil…

No sé tú pero yo no dejo de pensar el momento que Michael Reeves me hizo pasar con el intro de Witchfinder General. Me hizo pensar en Lucio Fulci, en el intro de Don’t Torture a Duckling. Pero eso es sólo el principio. Entremos en personaje.

En dos minutos, Reeves pone sus cartas sobre la mesa. No se demora. Y no sólo es el arranque. Mi entusiasmo se extiende hasta la secuencia de créditos.

El mamón cinero diría “es como A Field in England…” Pero 45 años antes, así que fuck that. A Reeves le gusta jugar con las velocidades. Luego del arranque matón, la trama gira y se configura en un home invasion situado, guardando las distancias temporales, en tiempos de la Revolución Inglesa. No hay límite para que este sub-género no progrese. Teoría que también Paul Verhoeven demostró luego llevando con Flesh+Blood el home invasion al Medioevo. Lo de A Field in England se entiende, están situada por ahí en los mismos años. Luego el mamón cinero intentará compararla con Vampires de John Carpenter y ahí es cuando lo mandamos a la chingada.

“Oh, the army has taught you rough manners.”

Durante la Revolución, Matthew Hopkins se auto proclamó un General Cazador de Brujas sin permiso del Parlamento y aprovechando la confusión latente, su carrera tomó vuelo. Entre él y sus hombres fueron responsables de colgar a más gente acusada de brujería que en los 100 años anteriores. También se dice que el General quemó a más de 300 mujeres. Fun times. Sí, Matthew Hopkins existió, esta es la versión con Vincent Price.

“I am Matthew Hopkins, Witchfinder. Being his niece, you too, may be corrupted by Satan.” Qué cuando lo cuestionan se escuda y dice “You hear tell too much, man.”

Aunque hay ecos de eurotrash, Reeves se lo toma en serio y no desentona. Agarró a Price, le dio una revolcada a su “personaje” y logró capturar lo mejor de un actor que ya se había acartonado. Después de 45 minutos, hay otro cambio de velocidades. La trama es ahora un drama de venganza.

De persecuciones a caballo, a hogueras, pasando por una excelente Hilary Heath que está en su punto, Michael Reeves se desata. Hay que recordar que tenía 24 años cuando hizo esta película y murió un año después. Un talento que se extraña, y a mi gusto, perdimos (quizá) al siguiente Polanski, pero esa ya es otra historia. ¿Viste a la chica que bajan a la hoguera? Es una secuencia ca-bro-na. Casi se entiende por qué en México desecharon el título original y la estrenaron como ‘Cuando Arden las Brujas‘.

No es perfecta pero es indispensable.

Share: