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| SHISENJIYOU NO ARIA

Dir. Hisayasu Sato |



Pinku.

Qué bonito se lee.

No sé—le encuentro poesía. ¿La ves? La palabra, no las nalgas de tu amiga. Siento que la usaré en exceso y de antemano pido una disculpa.

Por cierto, no es la primera vez que hablamos sobre Pinku Eiga (prefiero pink o pinku, pero equis). ¿O ya olvidaste Day-Dream?

¿Recuerdas a la australiana Sleeping Beauty? [previously on Sleeping BeautyEmily Browning, es estudiante, se desnuda, se dopa y se acuesta en una recámara de un club exclusivo, ¿ya?] Ahora piensa en cómo harían esa historia en Japón.

Quiero hacer una película que enloquezca a la audiencia, que los haga salir a matar.”

No creo que Hisayasu Sato valore igual su irresponsabilidad vintage. Aunque parte del placer del arte, de acuerdo a Pauline Kael, radica en esa irresponsabilidad. Sobra decir que, por fortuna, Sato no lo ha logrado en 30 años de carrera, algo que Scorsese hizo en 17.

Por joder, diré que The Bedroom es prácticamente una adaptación libre de The House of the Sleeping Beauties (la novela que Julia Leigh adaptó en 2011). Qué importa que Sato no lo acepte. Además, no vive a arrojarle más hype o exponer el fenómeno pinku, sino a evocar el alto factor mórbido impregnado.

No soy mujer y sé que estoy en desventaja por no entender muchas de las sutilezas que las hace interesantes. Sin embargo, creo que entrar a un cuarto, desnudarte, tomar somníferos y no saber quien va a entrar a compartir la habitación con tu yo inconsciente es un concepto sumamente perverso, aún sin incluir el sazón pink.

El club no tiene nada que ver con la versión burguesa y elegante de Sleeping Beauty, por supuesto. Acá es una habitación oscura con una cama de sábanas negras y una pantalla en canal muerto como pared. Allá el sexo no está permitido; aquí, obvio, es opcional.

La trama es imprecisa y cuenta con suficientes giros para desorientar a la audiencia. El uso continuo de Aria Para la Cuerda de Sol de Bach ayuda a establecer ese efecto hipnótico que la caracteriza, una técnica perfeccionada por Gaspar Noé en Enter the Void. A pesar de sus buenas (o malas) intenciones y su economía, serán los 64 minutos más largos de tu vida.

Como easter egg macabro, Sato tuvo la puntada de usar a Issei Sagawa, un asesino convicto para el papel del dueño del club: Mr. Takano. Sagawa mató y luego se comió a una de sus compañeras de clase cuando estuvo en la escuela. No se pudrió en la cárcel gracias al dinero de su padre. Además, vivirá eternamente en The Bedroom y en la rola de Rolling StonesToo Much Blood‘.

 

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