Por Yunuen Cuenca

“Only poetry or madness could do justice to the noises heard…”

H. P. Lovecraft, The Call of Cthulhu

A la época más fría del año se le llama invierno, pero en esta región del mundo también se le conoce como “infierno” o “tiempo del diablo“.

El resplandor de la computadora ilumina mi rostro. No he cerrado las cortinas ni encendido la luz. Tampoco he querido alumbrar la habitación con velas. Deseo escribir este relato en completa oscuridad quizá para disimular la pertubación que todavía me produce.

Sucedió en enero del año pasado, cuando la nieve lo devoraba todo.

Vi a mi vecina cruzar la calle. Su paso era rápido pero indeciso, como si no tuviera dónde ir. Inesperadamente se detuvo frente a una estructura de concreto que se levanta a un costado del parque. La mole se asemeja a una lápida gigante, dando la espeluznante impresión de que allí descansa un ser de tamaño desproporcionado. Yo era capaz de escuchar el latido de mi corazón y el incesante paso de la sangre por las venas. Mi vecina desapareció y un sonido peculiar reventó mis oídos. Era como si un ejército de grillos frotara sus patas dentro de mí. El zumbido cedió cuando tocaron la puerta: era ella, quien pedía refugio con desesperación.

La dejé entrar y tomamos aguardiente. Ella recuperó el color y se inclinó sobre la mesa. Entonces habló: había matado a su esposo Edgar abandonándolo en el desván del edificio. Confesó también la manera como lo hizo, acercando su pálido rostro hacia mí. Tambaleando, llegué al teléfono y llamé a la policía.

No existen palabras para describir el estado en que encontraron el cuerpo de Edgar. El jefe de policía simplemente expresó: «hubiera sido más fácil reconocerlo si hubieran etiquetado sus miembros».

“Infierno” o “tiempo del diablo”. Lo llamamos así porque las atrocidades cometidas en este tiempo, rebasan a las acaecidas durante tres veranos. Los viejos aseguran que el mal abunda en esta época del año pues el diablo, dicen, «es la sombra de nuestros anhelos más fervientes, aquellos que nos mantienen vivos durante el invierno».

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