Por Lucy Mtz Zurita

El frío que recorre el cuerpo, el sudor que cae desde la frente, el corazón acelerado, la respiración entre cortada son algunas de las sensaciones que buscamos cuando vemos películas de terror. A cada instante tratamos de revivir los primeros encuentros con el miedo en la pantalla, esos que nos hicieron gritar, escondernos, alejarnos o nos paralizaron impidiendo apartar los ojos de las aterradoras imágenes , esas escenas que se quedaron en nuestras mentes cuando éramos niños y nos hicieron despertar a media noche mojados de miedo, inmóviles, observando como se reproducían estas escalofriantes visiones en cada rincón de nuestro cuarto, escuchando el crujir de los vidrios en las ventanas, sintiendo alguna presencia debajo de la cama, en el closet o en el espejo. Esa sensación de que alguien te persigue, te asecha que acelera tus pasos hasta hacerte correr por toda la casa.

Buscamos de una manera enfermiza resucitar los miedos más horribles de la infancia provocados por inofensivas películas que nos revelaron el placer que produce sentir miedo.

 

1. Alicia en el país de las maravillas (1951). El gato rizón.

Después de ver Alicia en el país de las maravillas ya acostados en nuestra cama, en la esquina más oscura vemos al primer fantasma de nuestra infancia aparecer con una sonrisa un tanto diabólica, observándonos con grandes ojos amarillos y en un instante la aterradora imagen desaparece.

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2. Blanca Nieves (1937). Corriendo por el bosque.

El terror provoca alucinaciones; en este caso la desafortunada jovencita, Blanca Nieves, ve millones de ojos que observan, los árboles toman vida con espeluznantes rostros y estiran sus ramas convertidas en esqueléticos brazos para alcanzarla.

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3. Dumbo (1941). Las Ánimas del terror.

En el delirio de la borrachera, Dumbo tiene visiones de elefantes deformes de muchos colores que se reproducen hasta formar un monstruo psicodélico mientras escuchamos la canción:

“Ya están aquí, en torno a la cama van al revés, como acróbatas, terror me dan, me quieren enloquecer. Al que abusa del licor se le aparece una visión, son elefantes en color que espantan y dan terror. ¡Yo que al diablo desafié y que la cola le arranqué, los paquidermos tricolor han hecho que pierda mi gran valor! ¡Ay, qué horror! ¡las ánimas del terror!”

4. Chiti Chiti Bang Bang (1968). Lollipops.

Nuestro padres siempre nos recordaron el no hablar con extraños pero ¿cómo rechazarle una paleta a este siniestro individuo?

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5. El jorobado de Notre Dame (1996). La muerte de Claude Frollo.

La mismísima imagen del demonio se manifiesta en una gárgola, lo que lleva al villano de la película directo al infierno con una caída digna de un mal sueño.

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6. Marcianos al ataque (1996). Venimos es paz.

El humor negro no podía faltar en esta comedia, que aunque chistosa no dejan escapar la chispa macabra donde los marcianos desintegran a los humanos dejándolos desmembrados justo después de hacerlos pensar que venían en paz.

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7. Charlie y la fábrica de chocolates (1971). Paseo en bote.

Con imágenes perturbadoras, colores psicodélicos y una extraña música de fondo, Willy Wonka nos pone los pelos de punta guiándonos en un verdadero viaje al infierno.

8. Tarzan (1999). La muerte de Clayton.

Esta escena nos muestra la pesadilla perfecta: la sombra de un cuerpo balanceándose estrangulado de una liana en medio de la tempestad.

9. La maldición de las brujas (1990). Descubriéndose.

Por primera vez se descubre ante los niños la repugnante bruja con un aspecto realista e inmundo, una bruja calva, con huesos de fuera y piel viscosa, obligándolos así a dejar atrás esa imagen de la bruja caricaturizada con una escoba y una verruga en la nariz.

10.Indiana Jones (1981). Abriendo el Arca perdida.

Viendo una película de aventura, sintiéndonos grandes y valientes, dejando atrás las caricaturas, nos sorprende de repente una escena sanguinaria y espeluznante que impresionados nos hace querer regresar a la animación.

El gran final: Fantasía (1941). Noche en la árida montaña.

¡Me lleva el diablo!

Estas escenas iniciaron en nosotros una verdadera adicción que nos arrebata poco a poco la salud mental y nos hace perseguir visiones más aterradoras, asquerosas, desconcertantes y repugnantes para alcanzar la felicidad aunque sea por un instante.

 Tú, ¿con cuál película iniciaste tu adicción?

 

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