Entrevistar a Erick De Kerpel fue una experiencia conveniente para la redacción en dos sentidos. Primero por que él es reconocido por su trabajo en el mundo de la publicidad, específicamente como creativo en Épica, pero además por su faceta de escritor.

La experiencia comenzó con “Bungalow 77”, su libro. De él, puedo decir que se lee fácil, pero no me malinterpreten, la novela está alejada de ser un texto simplón o superficial. Pero ya nos encargaremos de desglosarla en nuestra sección Letras Mórbidas.

bungalow 77

Entonces ¿dónde queda la doble experiencia? Aunque desde el principio mi intención era olvidarme del pasado profesional de De Kerpel, “Bungalow 77” tiene una relación estrecha con él. Por eso podemos decir que experimenté una entrevista con un creativo responsable de campañas publicitarias muy famosas y con el escritor de una novela en la que un Cártel de Droga contrata a una agencia publicitaria para que le haga una campaña con el objetivo de mejorar su imagen.

¡Damas y caballeros! Con ustedes Erick De Kerpel:

Mórbido: ¿Es “Bungalow 77”  una experiencia vivencial?

Erick De Kerpel: Más o menos, más o menos. Yo me dedico a la publicidad desde hace mucho tiempo y siempre me ha gustado la literatura. Hace algunos años trabajaba en una agencia, un día recibimos una llamada muy rara. Eran unos tipos de Sinaloa que tenían una distribuidora de llantas, no era el Sr. Goodyear ni nada por el estilo, eran personas que tienen dinero pero no tanto para contratar a una agencia de publicidad. La agencia para la que trabajaba era una de las cinco más grandes de México, nos hablaron para pedirnos una campaña. Pensamos ¿qué raro no? Básicamente se quedó en una llamada pero ahí me surgió la idea que la intención era lavado de dinero y me pregunté ¿Qué pasaría si nosotros fuéramos unos hijos de puta y hubiéramos dicho, “va les hacemos su campaña”?

M: Más específicamente ¿los personajes está inspirados en gente real?

EDK: Esos están inspirados en mucha gente que conocí. Por ejemplo “el Ruso” (personaje principal) tiene pocas cosas autorreferenciales, tal vez que su papá es extranjero y su mamá mexicana, como en mi caso. Pero su personalidad fue construida de muchos individuos que he conocido en el medio. Y por supuesto su estilo de vida también.

M: ¿Qué es lo mórbido de “Bungalow 77”?

EDK: Lo mórbido es la “hijoputés” de los personajes. Me parece que son tipos con muy poca moral. “El Ruso” es un mal nacido, mal padre, mal amigo, ególatra, lleno de obsesiones, mentiroso e impuntual. Es una cosecha de cosas mal hechas que lo único que le interesa es hacer crecer su ego y tener plata. No sé si esto es mórbido pero definitivamente es muy oscuro.

M: Todo el jaloneo de la novela nos lleva casi a sentirla como un “Noir” ¿Tuviste alguna referencia en ese sentido?

EDK: En general no tomé referencias de esa literatura, pero sí encuentro conexión con algunas narco novelas mexicanas. Por ahí aparece “La Reina del Sur”, un par de libros de Elmer Mendoza. Pero mi intención no fue hacer la típica ficción donde se representa a los narcos como los cabrones sanguinarios que aparecen en los noticieros decapitando personas. Mi propuesta va más por el lado del humor negro. Entonces planteé los personajes narcos hasta un poco inocentes, ¡ojo! no dije tontos, si no inocentes en cuanto a lo que se refiere a la publicidad.

M: “El Ruso” es un tipo muy consciente que la diferencia entre los grupos criminales, el gobierno y las grandes corporaciones es mínima ¿cómo fue tu proceso de reflexión para construir esto? partiendo de tu experiencia profesional.

EDK: Esto pasa todo el tiempo. Me parece que de principio el narcotráfico es una alegoría del capitalismo. Es una empresa con productores, fábricas, un proceso de distribución, un departamento de marketing, son organización escalonadas y estructuradas. Además son las empresas más capitalistas del mundo porque sus utilidades son bestiales. Lo que yo planteo es qué pasaría si lo exageramos al nivel de compararlos con las marcas o los políticos que de repente se acercan a pedirnos campañas. En conclusión hay una línea muy delgada de ética en los medios publicitarios. Hay quienes la respetan y a quienes les vale gorro.

M:  ¿Qué limitaciones y aportaciones te dio el tema del narco al escribir?

EDK: El tema del narco es un problema sistémico que hemos arrastrado fuertemente en México desde hace 30 años, por lo menos. Pero mi intención no fue generar una crítica o una exploración profunda al tema, lo usé como un recurso contextual orientado al humor. Un grupo de personas sin ninguna lealtad y que llevan una agenda oculta en una agencia de publicidad empata perfecto con el tema.

M: ¿Y con respecto a la problematización de la ética en la publicidad?

EDK: Sí lo abordo pero tampoco era la intención. Hay muchos libros que sí pretenden decir “la publicidad es una mierda, se trata de ganar dinero y meterse cocaína”. Aquí lo toco pero no me parece que ese sea el texto principal. El libro va más encaminado a tratar la ambición humana, y en esta ocasión le tocó ser a través de la publicidad, pero no es exclusiva de ella. Esa delgada línea de la ética está en todos los ámbitos de la sociedad.

ErickDeKerpel

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