Por Cristina Urrutia Aldrete

El mundo infantil está lleno de posibilidades, quién no recuerda cuando jugaba con sus amigos o incluso solos, a ser los valientes paladines, piratas enfurecidos, cazadores de tesoros, sólo por mencionar algunos de los inumerables disfraces que se utilizan.

Sin embargo, ese universo también está lleno de grotescas criaturas que habitan debajo de la cama, en lo profundo del clóset, en la oscuridad de los pasillos. Se imaginan a partir de la mezcla de formas horripilantes, insectos asquerosos y los monstruos con los que asustan los progenitores por el mero placer de molestar.

John Kenn Mortensen, artista nacido en Dinamarca en el no muy lejano año de 1978, trabaja con estas imaginerías. Explora los oscuros miedos de los infantes para representarlos de la manera más fiel posible.

Toda la pandilla está aquí, es la muestra gráfica de todos nuestros horrores infantiles conjugados en una sola imagen.

 toda la pandilla está aqui

En primer plano está el hombre misterioso y elegante, envuelto con una gabardina y un sombrero de copa, pero, al no ver su rostro se le otorga el peor que se pueda figurar.

En el costado derecho está la metamorfosis de una mosca, ese pequeño insecto que, al mirarlo de cerca es posible apreciar su fealdad; a eso hay que añadirle la sonrisa malévola que deja en evidencia su naturaleza primigenia.

A su lado está un demonio, reconocido por sus cuernos, todos los de su clase los suelen tener. Su rostro cadavérico denota muerte y hace un excelente conjunto con sus accesorios ya mencionados.

En la orilla izquierda nuevamente encontramos a un insecto antropomórfo, junto con su colega vestido también a la usanza inglesa, un sujeto de aspecto putrefacto con su piel hecha jirones.

Al fondo están los enormes monstruos que provocan los grandes estruendos en las noches de tormenta y su sombra se proyecta por la ventana de la habitación.

Y, finalmente, en un pequeño espacio, se encuentra la niña desamparada, helada de terror; mientras que el personaje principal le presenta a su pandilla con enorme placer.

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