Tenía una hora de haber aterrizado en Guadalajara. Era un viaje profesional, nada sentimental. Sin embargo, y aunque no lo había considerado de camino al hotel, los amores fugaces siempre son espontáneos. Intentaba concentrarme en el itinerario que nos había marcado el corporativo pero un letrero gigantesco de fondo azul, letras amarillas y tipografía juguetona me atrapó. Llegué a la ciudad el mismo viernes que se inauguraba la Con-Comics 2015 con sede en el Centro de Congresos Expo Guadalajara. Un lugar que, convenientemente para mí y trágicamente para la empresa, está frente al hotel en donde me hospedaron. El itinerario pasó a segundo plano.

Me apresuré a hacer el “check-inn” y a desempacar, tenía que encontrar una hora muerta para visitar la convención. Y aunque ponerme cómodo en la habitación 814 del Hilton fue un proceso descuidadamente rápido, no conseguí tiempo para visitar el complejo, tuve que sacrificar la hora de comida.

Una fila de cosplayers le puso cuestionamiento a mi edad, pero lo que realmente me preocupó es que los “stands” de comics eran muy escasos. Había ropa por doquier y alimentos de importación directa de Japón, por lo menos mi estomago ya no se quejaría. Fue como regresar a la secundaria un viernes de fiesta, te bañas, te pones guapo y cuando llegas a la cita, la señorita adolescente que te gusta no fue. Tal vez porque le cae mal al organizador o porque simplemente tenía algo mejor que hacer, pero esas excusas no llenan la decepción.

Era hora de irme, dos stands de comics y uno de chicas sensuales tatuadas consiguieron satisfacer mi conformismo, hasta que por fin lo vi. Una pequeña mesa con “¡¡Maten Eso!!”, algo que no conocía hasta entonces. En la portada un vaquero con dos revólveres plateados engalanados con un título al estilo póster de ciencia ficción de los cincuenta. Frente al pistolero unos tentáculos alienígenas y detrás un ejército de zombis. Su autor Marco D. Carrillo, sentado en una silla genérica de metal, me explicó que era una producción independiente de Tormenta Comic´s y que se había publicado en 2009. Es un mundo basto con mucha afluencia de ideas en el que es complejo mantenerse al día sobre la creatividad de tu región. Por eso aunque ya pasaron seis años desde el lanzamiento del número que compré, “¡¡Maten Eso!!” pertence aquí.

Al interior, un escenario del Viejo Oeste impreso en sepia. Un antihéroe irresponsable que va tarde a casarse con una feroz, grosera y hermosa dama, descubre que la impuntualidad además de ser descortés tiene consecuencias nefastas. De camino a la capilla un meteorito cae sobre ella y la despedaza. Mal para él y peor para el pueblo, la roca espacial despide un gas que transforma a la gente en muertos vivientes, pero el verdadero terror es el bastardo pasajero que transporta: un extraterrestre con ganas de, así sin más, asesinar a los que quedan vivos.

Una aventura que cuenta como un amor fugaz de la ciencia ficción escrita y dibujada. Les presento la portada y si quieren saber donde comprarlo entren a la página de Facebook o Twitter del autor. Larga vida al cómic y al cómic mexicano.

Maten eso32