Italia/Francia 1968

Dir.: Mario Bava

Reparto: John Phillip Law, Marisa Mell, Michel Piccoli, Adolfo Celi, Terry-Thomas, Claudio Gora, Caterina Boratto, Mario Donen, Giulio Donnini, Renzo Palmer, Mario Febokelleng, Caterina Boratto, Annie Gorassini, Andrea Bosic, Lucia Modugno, Giorgio Gennari, Giorgio Sciolette, Carlo Croccolo, Giuseppe Fazio.

NOTA: esta es la versión extendida del artículo del mismo nombre que aparece en el #2 de la revista Mórbido Magazine. Si eres un surfer de la red y te lo encontraste, tienes mucha suerte. Si eres lector de la revista, bienvenido.

Diabolik es el mejor de los villanos: es guapo, elegante, descarado y muy listo. Organiza los robos más ingeniosos, asesinar no lo hace perder la elegancia, y se mantiene fiel a su propio código de honor. Diabolik y su pareja, Eva Kant, sólo roban a la gente más rica —y, a menudo, criminal— de la alta sociedad. Pero Diabolik no es un Robin Hood. ¡Al contrario! El dinero, y particularmente el oro, no sólo lo hacen feliz, sino sensual y peligroso a la vez. Nunca comparte su botín con los más pobres. En lugar de eso, se revuelca en una enorme cama redonda, cubierta en billetes, con su dulce Eva, y se da gusto con sus perversiones. Con la ayuda de varias máscaras y uno que otro artilugio —como inyecciones de anestesia que se arrojan como dardos, y gas hilarante—, Diabolik logra escapar una y otra vez. Sin embargo, la policía está al acecho, y su mayor contrincante, el Comisionado Ginko, finalmente se ha hartado de las alocadas aventuras de Diabolik, así que ha empezado a presionar al resto del bajo mundo, hasta llegar al gran jefe criminal, Valmont, quien llega a un acuerdo con el comisionado para capturar a Diabolik. Y entonces sucede algo que nadie esperaba: Diabolik le declara la guerra al Estado…

diabolik-milano

En 1962, gracias a las hermanas Luciana y Angela Giussani, llegó al mundo Diabolik, el antihéroe, y con esta serie comenzó la tradición italiana del fumetti neri —cómics negros— o fumetto per adulti —cómic para adultos—, la cual incluye a antihéroes aún más sádicos, como Kriminal y Satanik. Pero, como dice Brescia Oggi, “ningún otro cómic italiano tiene una figura tan atrayente. Diabolik es el genio del mal: determinado, imparable, inagotable, impredecible e insolente” Y, además, se parece al supervillano enmascarado de la camiseta negra: Fantômas. Este hecho no pasó desapercibido para el productor Dino de Laurentiis. El pionero de las modas cinematográficas compró los derechos fílmicos de Diabolik cuatro años después de que se publicara el primer cómic, se dedicó a buscar a un cineasta italiano para la filmación, y encontró en Mario Bava —quien, para ese momento, ya había dirigido más de veinte películas— al director perfecto para su producción. Como buen director de contrato, su trabajo era sólido en cualquier género: fantasía, cuento de hadas, western, ciencia ficción, aventuras, gialli o terror. Las historias importaban, y Bava era uno de los mejores para contarlas.

Su talento radicaba en trabajar rápidamente y a bajo costo, sin que las películas parecieran baratas; como camarógrafo, había aprendido muchos trucos y efectos fotográficos para dar un toque único a sus películas; era un maestro del montaje, y a menudo sus películas tenían un aspecto caricaturesco, especialmente debido al hecho de que trabajaba con mucho contraste de luz y sombra y no le temía a un excesivo diseño de color. Y aunque Diabolik ya era una excepción para el director —cuyas preferencias se encontraban en los géneros del terror y el thriller—, la cinta comparte un elemento con muchas otras las películas de Bava: el héroe es un marginado, un héroe que no se comporta según los códigos usuales del comportamiento moral, sin importar el asunto o la situación.  De Laurentiis proporcionó tres millones de dólares para el proyecto. Bava, sin embargo, acostumbrado a presupuestos más modestos, terminó la película gastando sólo 400 mil. Bava detestaba salir de Italia para filmar, y prefería trabajar en el estudio, donde creaba sus propios mundos. Casi todos los impresionantes escenarios —como la guarida subterránea de Diabolik, diseñada en un estilo pop futurista sesentero— se crearon con trucos técnicos como maquetas en miniatura, espejos, fondos pintados y efectos en cámara; además, algunos de los sets de Barbarella (1968) se modificaron para usarlos en esta producción.

danger_diabolik_poster_02

Cuando la película quedó terminada, De Laurentiis quedó boquiabierto. La película sería un éxito —enorme, en términos financieros— para el productor, así que le ofreció a Bava, con lo que restaba del presupuesto, hacer la secuela. Mario Bava, sin embargo, desconcertado por la gran producción, rechazó la oferta: “De Laurentiis insistió que no se derramara una sola gota de sangre de forma visible en la película. ¿Pueden imaginar eso, con un personaje como Diabolik?” Diabolik fue la respuesta comercial al éxito de las películas inglesas de James Bond —que continúan cosechando grandes éxitos en taquilla— y de la resultante trilogía francesa de Fantômas (1964-65), que tuvo un éxito extraordinario en los cines europeos.

image0006

Con esta cinta, Mario Bava creó una pieza prototípica del cine pop-art de los 60, una magnífica reliquia de una era, cuya influencia irrepetible se siente aún hoy en día. La forma en la que la película usa elementos del pop-art —como excesivas tomas en gran angular, ángulos de cámara peculiares, imaginativas subdivisiones del cuadro imagen, usando libreros y otros objetos frente a la cámara— logran que la audiencia tenga la sensación de ver una página de cómic. El equipo, el diseño de escenografía y el vestuario —Eva Kant lleva en pantalla lo que podría ser un verdadero espectáculo de pasarela— no tienen igual, y es que la densidad de la vertiginosa producción de Bava y la atmósfera que genera no se pueden comparar con ninguna producción basada en un cómic hasta la fecha. Diabolik se caracteriza también por una estética muy elegante y escenas futuristas en la cueva subterránea, una obra maestra en términos de diseño y técnicas de animación. Pero la película realmente se completa como obra con la alocada y psicodélica banda sonora de Ennio Morricone, llena de zumbidos de guitarras eléctricas y toques acústicos únicos.

Después de la filmación, las cintas maestras del audio se destruyeron en un incendio, por lo que la banda sonora de la película nunca pudo salir a la venta —con excepción de la versión en italiano del tema principal “Deep Down”, que se puede encontrar en el CD Canto Morricone vol. 1. El tempo brutalmente acelerado de la producción y el placer por vivir y amar —personificado en Diabolik y Eva— se pueden sentir a lo largo de la película.

IMAGE0007

El espíritu del final de los años 60 se deja sentir, de manera que el Diabolik de Bava parece el espíritu de una nueva generación en cómic: un anarquista individualista que vive la vida por el simple placer de vivir, y que no sigue los valores imaginarios del sistema conservador. La mayoría de quienes trabajaron en Diabolik ya no viven. Dino de Laurentiis murió en 2010, poniendo fin a una larga carrera en la que produjo más de 160 películas; a menudo se le criticó por reciclar tramas, y es cierto que produjo muchas segundas partes y remakes de películas exitosas e icónicas, pero sin Dino y su ojo para las tendencias y el género, nos hubiéramos perdido de maravillosas películas, como Kiss the Girls and Make Them Die (1966), Barbarella (1968), Mandingo (1975), Flash Gordon (1980), Ragtime (1981), Conan (1982) y Hannibal (2001)… sin mencionar Diabolik.

Mario Bava (1914-1980), así como muchas de sus películas, tienen poco renombre hasta la fecha, y no han recibido el reconocimiento que merecen. El trabajo de Bava —quien a menudo colaboraba en la escritura del guión y tenía un buen ojo para las buenas historias— incluye muchas películas de terror narradas de forma exquisita, casi como cuentos de hadas. Black Sunday (1960), una pesadilla de vampiros en blanco y negro, impregnada de luz y niebla, hizo de Barbara Steele una estrella de la noche a la mañana y aumentó el nivel de violencia acostumbrado en el cine a principios de los 60; Black Sabbath (1963) es la mejor trilogía de historias de terror que se ha filmado a la fecha, y en The Whip and the Body (1963), Christopher Lee se da placer dando de latigazos a Daliah Lavi; con Kill Baby Kill (1966), logró crear una de las más bellas películas de terror gótico al estilo italiano.

Filmó los primeros dos gialli modernos, The Evil Eye (1963), en blanco y negro, y Blood and Black Lace (1964) a color, las cuales tuvieron gran influencia sobre Dario Argento, Sergio Martino y muchos otros directores italianos. Su película de ciencia ficción Planet of the Vampires (1965), cuenta una historia cuyos elementos básicos se encuentran reflejados de forma bastante similar en el guión de Alien (1979), y Bay of Blood (1971) inspiró, ocho años después, a un joven cineasta llamado Sean S. Cunningham a filmar su sorprendente éxito, Friday the 13th (1980), que prácticamente copió, uno por uno, los gráficos asesinatos de Bay of Blood. Recordamos particularmente a dos de los actores que aparecieron en Diabolik: Phillip Law, Diabolik mismo, quien murió a los 70 años en 2008 y que fue conocido en películas de todos los géneros; por ejemplo, Von Richthofen and Brown (1971) de Roger Corman, como el Barón Manfred von Richthofen, valiente piloto de guerra, o como el bello ángel rubio en Barbarella (1968), o en Target of an Assassin (1973), al lado de Anthony Quinn.

IMAGE0001

Sin duda su película más conocida a la fecha es The Golden Voyage of Sinbad (1973), donde tuvo el papel de Sinbad, al lado de Caroline Munro. En 1975 apareció en otra adaptación de un cómic, en este caso francés, Dr. Justice, como el personaje principal, un experto en artes marciales que debe pelear contra una gran cantidad de enemigos. Marisa Mell (1939-1992), nacida Marlies Theres Moitzi en Graz, Austria, se considera hoy en día un ícono cultural en Europa. Apareció, a inicios de su carrera, en algunas películas alemanas y austriacas, incluyendo una de la serie de Edgar Wallace, Secret of the Red Orchid (1962), pero la bella actriz también apareció en producciones internacionales. Como muchos de sus colegas, se mudó a Roma, ciudad conocida como el Hollywood sobre el Tíber en los años 60. Sus películas más importantes fueron Casanova 70 (1965), Che notte, ragazzi (1966), Objective 500 (1966), Stuntman (1968) y un estilizado giallo de Lucio Fulci, Perversion Story (1969). Es de extrañarse que Marisa Mell nunca haya sido una chica Bond. ¡Seguramente hubiera sido una muy emocionante! En pocas palabras: los creadores han muerto, la película vive… Por lo tanto: ¡Diabolik vive!

Tráiler

Póster

IMAGE0004

Share: