Holocausto Caníbal

BANNERVIOLENCE

Por Alain Schettino

En el género fantástico y el horror los italianos se han destacado por tomar ideas del cine norteamericano para adaptarlas con su propia estética y estilo narrativo: spaghetti westerns, giallo, zombis y un largo etcétera fueron pruebas fehacientes de la maestría de esta industria para revitalizar géneros.

Violencia caricaturizada, gore, y un derroche total de estilo fueron las principales características de una escuela de cineastas adorados y denostados al mismo tiempo por cruzar constantemente la delgada línea entre la genialidad y lo kitsch.

Esta particular visión para hacer cine conllevó a la creación de géneros propios, entre ellos el Mondo y el cine de caníbales. Dos géneros tan estrechamente ligados que es imposible indagar en los orígenes de uno sin hacer referencia al otro.

¡Este perro mundo!

La curiosidad por las costumbres exóticas del tercer mundo y el sensacionalismo fueron parte importante de la cultura popular europea, y un excelente ejemplo de esto fue el cine Mondo: género inaugurado oficialmente por la cinta Mondo Cane de Giancaro Giacopetti (1962), en la cual se documentaron tradiciones y eventos insólitos (a ojos del espectador occidental) de los lugares más recónditos del planeta. Pese a que su formato era documental, la mayoría de las escenas fueron reinterpretaciones de sucesos reales, obviamente carentes de cualquier valor real de divulgación cultural.

El éxito de este shockumentary trajo consigo un sinnúmero de cintas de corte similar entre las que se destacan: Africa Addio (1966), Il Pelo nel mondo (1964), Magia desnuda (1965), Addio Zio Tom (1971), Shocking Asia (1974) y Faces of Death (1978).

Aunque el modelo persistió por décadas se volvió cada vez más clandestino gracias a la censura y las críticas. Sin embargo dejó un hijo legítimo que continuaría retorciendo estómagos entre la audiencia por varios años más.

La mesa está servida

En sus orígenes el género de caníbales tomó las premisas básicas del mondo y las adaptó a la ficción. Su herencia ideológica (si puede llamarse de alguna manera) partía de la dicotomía entre el mundo primitivo y el civilizado, y de cómo la línea entre ambos era en extremo ambigua.

La idea del “Noble salvaje” de Rosseau, persistía en muchos de estos argumentos donde se exaltaba la nobleza e inocencia del hombre primitivo y se contraponía con la falta de escrúpulos y remordimiento de la gente civilizada. El obvio desenlace del choque de estos mundos era siempre la venganza.

Holocausto de la carne

El boom del género llegó con Holocausto Caníbal, una de las películas más brutales en aquél entonces. La obra maestra de Ruggero Deodato causó una de las más grandes controversias en la historia del cine, y no tanto por lo violento de sus escenas o por contener violencia hacia los animales, sino por la truculenta manera en que fue vendida como un found footage completamente real.

El shock de este ardid no sólo impactó a la audiencia, sino que también llamó la atención de la justicia italiana, quien acusó al director de haber propiciado la muerte de sus actores. Todo esto agravado gracias a la extraordinaria idea de desaparecer a los intérpretes durante todo un año con la intención de llevar la estrategia publicitaria hasta sus últimas consecuencias. Como era de esperarse la cinta fue prohibida en varios países durante muchos años.

A pesar de que el género ya había dado un par de aportaciones interesantes como The Man From The Deep River (1972) de Umberto Lenzi, y Ultimo Mondo Cannibale (1978) del mismo Deodato, Holocausto Caníbal puede considerarse como la cúspide y el canon para las subsecuentes producciones. Naturalmente no todas las cintas tuvieron resultados igual de afortunados, sin embargo varias de ellas se mantuvieron a la altura de las expectativas, por ejemplo: Mangiati Vivi (1980), Cannibal Ferox (1981) y Cannibal Apocalypse (1980).

Controversia

Asociaciones alrededor del mundo pegaron el grito en el cielo y no sólo por la cantidad excesiva de violencia asociada al género, sino también por el tono discriminatorio y falaz acerca de las comunidades primitivas. Aunque su perspectiva al respecto no carecía de motivos para enardecer a las buenas conciencias, quizá muchos de estos activistas no comprendieron los subtextos que yacían debajo de las caricaturescas tramas y la orgiástica violencia implícita en estas películas.

Naturalmente el entusiasmo por esta temática se diluyó poco a poco, dando paso a historias más cercanas y miedos más inmediatos. Antropófagos urbanos, inteligentes y sofisticados irrumpieron en el celuloide y de pronto el miedo ya no emanaba de los lugares más recónditos de la selva. El hombre primitivo ya no era esa “otredad” salvaje y hostil siempre lista para recibir a su contraparte civilizada con la hospitalidad de sus rudimentarios utensilios.

El Infierno verde

Pero la nostalgia siempre hace de las suyas y el director Eli Roth aportará su granito de arena al género en medio de una renovada polémica con The Green Inferno, cinta que contará la historia de un grupo de jóvenes activistas masacrados por una tribu amazónica a la cual intentaron rescatar previamente. Por supuesto que las críticas no se han hecho esperar, y después de haber sido enlatada durante dos años por problemas de distribución, la película ahora tendrá que luchar contra la censura y el boicot de algunos grupos e instituciones.

Sólo resta esperar que la cinta por fin vea la luz sin más contratiempos y que tanto los entusiastas como los nuevos fans del género se adentren en la selva una vez más para descubrir que el salvaje más despiadado se esconde en algún recóndito lugar de nosotros mismos.

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