Church of Halloween

Por Cristina Urrutia Aldrete

“Normal” es una palabra que ha causado muchos estragos en la historia universal. Ha ocasionado desde discriminaciones, hasta guerra. El humano es un ser tan ególatra que define este concepto a partir de su contexto y sus subjetividades. Lo “normal” es una serie de reglas consensuadas bajo ciertas circunstancias. Cualquier evento o situación que rompa con alguna de éstas, es visto como anormal, como un fenómeno y no puede encajar en ese círculo. Estos desgarres pueden ser cosas tan simples como hacerse un tatuaje, o hasta tener una particularidad biológica que permite ver al mundo de forma distinta.

Chris Mars (1961 -) es un reconocido artista plástico que pone en jaque los parámetros de la sociedad. Su infancia estuvo regida por los múltiples ataques de su hermano y sus largas estadías en el hospital debido a la esquizofrenia. Chris observaba cómo estas situaciones despertaban terror, cada vez que sucedían lo primero que hacían con el menor era internarlo, aisirlarlo para ser “curado” de algo que sus padres y el mundo entero considera “anormal”.

Tomado como base estas experiencias, el artista realiza obras con entes que se podrían denominar como grotescos y horrorosos, con una estética diferente; la mayoría hacen recordar esos cuentos que las abuelas cuentan para espantar a sus nietos y llevarlos lo más pronto a la cama.

Church of Halloween es de los mejores ejemplos de la ironía de Mars. En esta bella obra están reunidos todos los monstruos clásicos; engendros reunidos en su noche especial para oficiar misa.
Church of Halloween

Sus rasgos son llamativos y específicos, no escatima recursos y esfuerzo en proyectarlos con sus defectos, sus estrías y escamas, sus sonrisas exageradas y labios intensamente rojos. Si el humano, fenómeno que ha causado tantos males y desgracias, puede crear una iglesia para rendir culto a un ente imaginario, ¿por qué no aquellos que son excluidos de la norma?

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