Horror does not interest me, and so I know little of its practicioners, old or current.
William Peter Blatty

 

A José Luis Cuevas no le gustan las películas de horror. “Me dan mucho miedo”, confiesa. “Nunca he visto El Exorcista, por ejemplo”. Escucharlo decir esto me sorprende, y hago un gran esfuerzo para no escandalizarme. Nunca imaginé que a este fotógrafo, creador de uno de los proyectos más perturbadores que he visto en los últimos años, le provocaran pesadillas las tragedias demoníacas de la joven Regan. Menos aún conociendo la naturaleza de su último trabajo.

Arzobispo Bogotá

En Nueva Era, Cuevas hace un recorrido por diversas religiones y sectas establecidas en México y varios países de América Latina. De ellas extrae los elementos necesarios para evocar una ficción macabra, con la que representa la retorcida búsqueda espiritual del hombre moderno. Lo mismo retrató a “fríos y malencarados” líderes católicos, que a miembros de organizaciones pseudoreligiosas, adoradores de ovnis, masones, brujos y nudistas. El resultado es un oscuro ensayo fotográfico que habla por los miedos y fascinaciones de su creador, quien asegura que los temas religiosos lo persiguen desde niño. “En la casa de mi familia vivía mi abuela, que era una mujer súper católica. Su cuarto estaba plagado de imágenes de santos y vírgenes, y eso me impresionó muchísimo. Ver tantas imágenes y la veneración que ella les tenía es algo que rondó por mi cabeza todo el tiempo”.

En Mórbido, por supuesto, no perdimos la oportunidad de “confesarlo”, y aquí te compartimos lo que nos contó.

José Luis, ¿cómo surge tu proyecto Nueva Era? ¿En qué consiste?

En 2009 estuve en una residencia artística en Bogotá, Colombia, con un proyecto que consistía en hacer una clasificación de creyentes. Allí retraté católicos y gente de diferentes sectas. Estuve con personas de Creciendo en gracia, que son estos que se tatúan el 666; también estuve en un monasterio raeliano, que es como un campo nudista para gente que cree en la venida de los extraterrestres, cerca de Medellín; estuve con musulmanes, mormones y varios más. Pero al final me di cuenta de que esta clasificación no tenía nada que ver con mis intereses. Así que regresé a México y seguí desarrollando el tema, un poco por impulso, y me metí con algunas sectas de acá. Con el tiempo fueron madurando algunas ideas y, al final, lo que hoy presento es un proyecto para un libro, contado en tres capítulos.

El primer capítulo, por un lado, tiene que ver con mostrar una iglesia católica fría, oscura, ajena a las necesidades espirituales del hombre; y por otro, muestra una proliferación de prácticas, casi todas enrarecidas, que tienen que ver con la brujería, en las que planteo una búsqueda espiritual fallida, y en donde muestro al hombre perdido en esa búsqueda.

Luego, un poco más en tono con todo este asunto de las profecías, los mayas y las catástrofes que estuvo tan de moda el año pasado, planteo un segundo capítulo de transición, que imagino como una serie de flashazos sin orden narrativo, en el que sugiero destrucción, ruinas y desastres naturales.

El tercer capítulo, que aún estoy trabajando, tiene que ver con el concepto del eterno retorno: después de la destrucción, viene una tierra renovada, en donde vemos mucha naturaleza, gente con rasgos autóctonos, desnuda; es decir, simbolismos del origen y de volver a empezar. Aquí además propongo ciertos atisbos de una nueva búsqueda espiritual, pero una búsqueda que también empieza mal, e incluyo imágenes de tótems e ídolos monstruosos.

totem

¿Cuál es la sensación que buscas provocar en la gente que ve tus fotografías?

A grandes rasgos, procuro evitar las referencias claras, el estereotipo y la obviedad. Prefiero que el espectador no tenga claro que está viendo, para así poder generar cierto suspenso o bien ciertos cuestionamientos. Me interesa que, de alguna manera, lo que se está viendo accione las experiencias y emociones previas del espectador. Que lo haga pensar, sentir, imaginar.

Mano de santero

¿Las imágenes de Nueva Era son de hechos y personas reales, o son escenas que tú recreaste?

Todos los personajes de mis fotografías pertenecen a algún culto, y todas son situaciones que están pasando enfrente de mí. En algunos casos sí hay cierta dirección, pero en muchos otros no tuve ninguna influencia. Obviamente, también cuido mucho a mis personajes: sé quiénes me funcionan y quiénes no.

Gente gritando al cielo

Durante los tres años que llevas explorando religiones en México, ¿has visto algo que te haya impactado?

Un exorcismo. En Iztapalapa hay una iglesia cristiana-evangélica que, una vez por semana, recibe a personas que van a que las exorcicen. Allí me tocó ver algo horrible. Llegamos bien temprano, antes de las siete de la mañana, y a esa hora la gente empezó a formarse como si fuera el centro de salud. Nosotros vimos a una chava, como de 35 años, que hacía y gritaba cosas horribles.

¿Qué tipo de cosas?

Pues estaba como endemoniada, hablaba lenguas, cosas muy raras, maldecía con otra voz, hablaba de que el espíritu de esa persona le pertenecía, que no se iba a ir, cosas así. Es lo más feo que he visto. Al final el pastor y su ayudante la tranquilizaron, la mujer cayó al suelo y luego se recobró. Ellos le dijeron que tenía que orar, convertirse, y ella les platicó sobre su vida diaria. Supuestamente, lo que le pasaba se debía a que su padre se dedicaba a la brujería.

¿Cómo te sentiste al salir de ese lugar?

Cuando salí de ahí estaba bien. Platicamos con el pastor y todos nos fuimos tranquilos. Yo incluso pensé: esto está poca madre, voy a regresar cada semana y voy a hacer un proyecto bien chingón. Pero en la tarde de ese mismo día me cayó el veinte: ni madres, dije, no lo aguanto, no puedo estar ahí tanto tiempo. Durante varios meses traje eso en la cabeza, la sensación de los gritos de la mujer, lo que decía, y me daba miedo. La verdad es que ahora ya lo puedo contar bien, pero al principio lo contaba y se me erizaban los pelos. Nunca volvería a ese lugar.

Masones

Al realizar este proyecto, ¿encontraste alguna relación entre el horror y la religión?

Sí, te pongo un ejemplo: a mí no me dan miedo las iglesias católicas, pero si viniera una persona de otra civilización y lo metieras a una iglesia católica, podría sentirse en un lugar de terror, porque es una cosa oscura, con figuras sangrantes, con cierto tenebrismo en su estética y atmósfera. Eso por un lado. Otra cosa que encuentro es que hay una serie de elementos que tienen una carga emocionalmente negativa, relacionada con la muerte, con cultos demoníacos o brujería, que la gente utiliza para protegerse. Es como sanarse con algo que ya lleva implícito cierto daño.

Serpiente

En tu experiencia, ¿a qué dirías que le tiene miedo la gente en un sentido religioso? ¿A Dios? ¿Al diablo?

A mí me parece que, más bien, la gente le tiene miedo a cosas muy mundanas. Es decir, no creo que la mayoría de las personas piensen en su espíritu, o tengan miedo de que su alma se vaya a perder. Más bien creo que le tienen miedo a fracasar en valores totalmente mundanos, como el amor, el sexo, el reconocimiento, la riqueza, la salud. Tienen miedo a no tener dinero, a que alguien sea más poderoso que ellos, a no tener la mujer que anhelan. Por ejemplo, cuando iba con los brujos, les preguntaba: ¿qué es lo que más les pide la gente? Y me contestaban que la mayoría iba por cuestiones de dinero, de salud y de amor.

Agua bendita

Regresando a Nueva Era, ¿cuánto falta para que el proyecto quede terminado?

Creo que este año acabo. Ahora mismo estoy haciendo el capítulo de transición del que te hablé. Iré a un pueblo de San Luis Potosí en donde hubo un incendio para hacer paisajes de cómo quedó el lugar. Y del capítulo del eterno retorno me falta la mitad, pero ahí lo llevo.

 

[Para ver más fotos de éste y otros proyectos de José Luis Cuevas, visita su website joseluiscuevas.net]

 

Por Christian Cueva

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