ppppLos edificios eran gigantes fantasmas esperando la luz del día para recobrar sus aburridas vidas. Las calles, perfectas cómplices para realizar cualquier acto siniestro y oscuro.

Hacía días que la escuchaba andar tras de mí. No sabía quién, ni cómo era. No me había atrevido a enfrentarla hasta esa noche fría y solitaria.

-¿Te conozco?- pregunté inocentemente.

-No creo- dijo ella con un dejo de sonrisa macabra en el rostro.

-Creo que te he visto siguiéndome.

-No lo creo- contestó ella nuevamente, alargando más su sonrisa, provocando una ligera y aterradora deformación en su hermosa cara.

-Me sigues y te escondes para que no te vea, ¿verdad?- me atreví a preguntar mientras mis manos comenzaban a sudar.

Entonces, su respuesta taladró hasta lo más profundo de mi ser, desencadenando un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.

-¿Y por qué estás tan seguro de que me escondo de ti?- respondió ella, mientras su sonrisa se transformaba y dejaba al descubierto una hilera irregular de afilados y retorcidos dientes.

-¿Y por qué andas tras de mí?- volví a preguntar, extrayendo valor de mis ancestros más antiguos.

-Porque hasta el infierno tiene sus héroes- dijo ella mientras se arrodillaba frente a mí, con la cabeza gacha en espera de la primera orden que ejecutar.

Texto: Lex Rangel Muñoz // Ilustración: J. Roberto Chávez

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