A finales de octubre y principios de noviembre de 1975 se celebró la primera World Fantasy Convention en el Holiday Inn de Providence, Rhode Island.

El tema de esa primera convención fue El Círculo de Lovecraft.

El premio por los logros de una vida fue para Robert Bloch. El de mejor artista en el ramo de la fantasía fue para el ilustrador Lee Brown Coye. Los premios especiales fueron para Ian y Betty Ballantine en el ramo profesional por su labor editorial que incluyó la fundación de Bantam Books y Ballantine Books, mientras que en el no profesional lo obtuvo el dentista Stuart David Schiff por la creación del fanzine Whispers. La mejor antología de relatos fue para Worse Things Waiting de Manly Wade Wellman. El mejor cuento fue para Pages From a Young Girl’s Journal de Robert Aickman. Finalmente, el premio a la mejor novela fue para Patricia A. McKillip por The Forgotten Beasts of Eld.

Lovecraft 01

Los jueces fueron Edward L. Ferman, David G. Hartwell, Fritz Leiber, Gahan Wilson y Ramsey Campbell. El encargado de la convención fue Kirby McCauley.

Los premios que se entregaron en esa primera ocasión, y que siguieron entregándose hasta el año pasado, fueron un busto de metal del escritor norteamericano Howard Phillips Lovecraft. El diseño de dichos bustos estuvo basado en una caricatura realizada por el ilustrador Gahan Wilson, juez en esa primera convención y receptor del premio por los logros de una vida en el 2004.

Obviamente el apodo que durante años tuvieron esos premios fue Los Howard.

El asunto es que este año, en la página oficial de la convención que, por cierto, se celebrará del 27 al 30 de octubre en Columbus, Ohio; podemos encontrar la convocatoria para el rediseño de la estatuilla.

Y en tan escueto comunicado que acompaña tan escueta convocatoria se evita decir que la imagen de Lovecraft ha sido removida. Lo que sí podemos leer es que el comité organizador considera que el nuevo diseño deberá representar tanto a la fantasía como al horror “sin necesidad de parecerse físicamente a alguna persona viva o muerta.”

Y con ese seco apunte, los organizadores de la World Fantasy Convention pretende poner fin a una polémica que inició en el 2010, cuando varios jóvenes autores decidieron no presentar sus obras a concurso debido a que el premio era un busto de Lovecraft, e hicieron público su descontento de que tan connotado racista fuera el símbolo elegido para premiar a lo que se consideraba lo mejor del horror y la fantasía año con año.

Más cuando muchos de los premiados eran individuos que por su raza, Lovecraft los hubiese señalado como “semi-humanos… Llenos de vicio” y hasta “…cosas”1.

El racismo de Lovecraft no es un tema nuevo. Luego de su muerte a los 46 años el 15 de marzo de 1937, algunos miembros del llamado Círculo de Lovecraft permitieron que se publicara parte de la correspondencia que mantuvieron por años con el creador de Cthulhu. La idea era rendirle un sincero homenaje a su malogrado amigo y mentor.

El asunto fue que en dichas cartas quedó en evidencia lo preocupado que estaba con motivo del incremento de inmigrantes en el Estados Unidos de principios del siglo XX. También de su malestar con el hecho de que se les estuvieran dando tantas oportunidades de trabajo a la gente de color y a las mujeres. Lo escandaloso que le resultaba que la sociedad dejara de perseguir y castigar a los homosexuales para mejor voltear la vista a otro lado. Lo molesto que le parecía que la comunidad judía fuera dueña de casi todos los negocios que frecuentaba, incluyendo la mayoría de las editoriales en las que publicaba. También lo mucho que le estaba gustando la ideología del partido Nazi que acababa de llegar al poder en Alemania, y lo necesario que le parecía la existencia de grupos como el Ku Kux Klan o los Estados Confederados de América.

Y la única razón por la que todo eso no fue tildado de escándalo en los años en los que se dieron a conocer las cartas, fue porque ese era el pensamiento dominante en el Estados Unidos de mediados del siglo XX. En su introducción para The New Annotated Lovecraft de Leslie Klinger, Alan Moore lo resume a la perfección: “… es posible percibir a Howard Lovecraft como un casi impresentable pero altamente sensible barómetro de los temores que aquejaban al Estados Unidos de aquellos años.”

Lovecraft

H.P. Lovecraft según Abigail Larson

En fin, luego de la polémica del 2010, a la que le siguió una serie de comentarios aislados de algunos autores tanto a favor como en contra de mantener a Lovecraft como imagen del premio; el escritor norteamericano Daniel José Older inició una petición en línea en el 2014 para que la escritora de color Octavia Spencer fuera la nueva imagen del premio.

Lo interesante es que su razón no se centró solo en los dichos racistas, sino en algo imposible de negar: en teoría, el premio que se entrega en la World Fantasy Convention representa a la fantasía y al horror en todas sus manifestaciones; sin embargo, en su opinión, Lovecraft solo representa a un nicho: la ficción especulativa o Weird Fiction. Por ello la propuesta de Spencer, dueña de una obra que sí toca varios campos tanto en la fantasía como en el horror.

Secundado por Kevin J. Maroney, uno de los editores de The New York Review of Science Fiction, quién aseguró que pedir la remoción de Lovecraft no pretendía ser “… una falta de respeto … en su calidad de escritor o como figura central en la fantasía, sino como una cortesía para todas esas generaciones de escritores que el WFA espera honrar”2; y por autores ya galardonados como China Miéville, Nnedi Okorafor y Sofia Samatar; la petición de Older logró que los organizadores hicieran público un comunicado en el que aseguraron estar discutiendo sobre el futuro de la estatuilla. Y en la ceremonia del 2015 se anunció que posiblemente sería la última vez que se entregaban los Howard.

Así llegamos a la, repito, escueta convocatoria de este año.

Una convocatoria que no ahonda ni en las decisiones del cambio ni en la postura oficial de la organización con respecto a todo este alboroto.

Una convocatoria que claro que obedece a ese a veces hipócrita movimiento de corrección política que recorre el mundo.

Una convocatoria que, si me lo preguntan, celebro.

Verán, considero a Lovecraft uno de mis autores favoritos. Su obra es la razón por la que desde pequeño me interesó la fantasía, el horror y la ciencia ficción. Cada relato que le leí alentó la idea de crear mundos tanto con la palabra como con las imágenes; sin embargo, también considero que el viejo H.P., con todo y sus aberraciones, no se merece ese vapuleo.

Que la primera World Fantasy Convention se celebrara en su territorio y que se decidiera honrar a su legado, nunca justificó que durante 40 años él fuera la imagen oficial de ese premio. Pienso que desde el inicio se debió optar o por ese diseño que represente tanto a la fantasía como al horror sin necesidad de parecerse físicamente a alguna persona viva o muerta, como sucede en la mayoría de los premios; o con una variante ad hoc a la temática de cada convención.

También pienso que, en el fondo, su legado gana con dicha remoción. Así seguirá navegando solo, sin que se le cuelgue alguna etiqueta ajena o se le entronque con alguna organización en específico.

Por eso celebro que por fin dejen en paz a nuestro querido Lovecraft. Pasemos la página y, sin olvidar sus aberrantes dichos, mismos que desgraciadamente siguen vigentes en el Estados Unidos del 2016; brindemos mejor por los Howard, que ya no existen; y también por el hecho de que el legado de Lovecraft sigue y seguirá vivo en las obras de varios artistas como Neil Gaiman, Guillermo del Toro, Alan Moore y todos esos otros que están por venir.

También brindemos porque nunca fue necesario tenerlo como imagen de un galardón. Donde siempre será necesario es tanto en nuestras bibliotecas personales como en nuestros lectores digitales.

Seguir leyendo a Lovecraft, ese es el único homenaje que importa. Aunque hay otros que se agradecen.

Atentamente, @duendecallejero

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  1. Citado del poema Sobre la Creación de los Negros escrito por Lovecraft en 1912.
  2. Su editorial se tituló: Chance of Face, Change of Heart y apareció en número 312 de The New York Review of Science Fiction, correspondiente a agosto del 2014.
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Written by Agustín Galván
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