Por Cristina Urrutia Aldrete

La naturaleza es un ser vivo que ha inspirado numerosas historias, con sus múltiples colores, aromas y seres que la habitan es, sin duda, un mundo lleno de magia.

Dentro de este mundo es usual encontrar cosas espeluznantes que se esconde en las sombras, ramas, sonidos e incluso baja tierra; pero la mayor concepción ideológica que se tiene de esta es que se trata de un ambiente de armonía en donde existe un equilibrio infinito y pacífico.

Utilizando esto como referencia Aaron Griffin crea y deleita con su obra The Holy Lemon Tree. El autor es originario de Londres y ha dedicado su talento al diseño de videojuegos, sobre todo para la creación de personajes.

En la imagen se pueden apreciar seres diminutos y luminiscentes de color blanco, lo cual es significado de paz y tranquilidad. Sobre sus cabezas se posa una antena cual insecto que es su medio de comunicación; es fácil rastrear la influencia del genio Miyazaki con sus personajes “Kodamas” en La princesa Mononoke.

Entre lo oscuro y purpúreo del bosque se encuentra una guía, un árbol que emula luz y produce limones; para las pequeñas criaturas es sagrado, pues comparten energía y lo miran con atención.

Sin embargo, es curioso notar que la fruta que emula una fuente de vida es agria y hace que las papilas gustativas saliven produciendo un extraño sabor en la boca. Es para recordar que toda vida tiene sus momentos ácidos.

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