Por Cremance

¿Qué no se ha escrito sobre “El Resplandor”? Es una de las películas más analizadas no sólo en la historia del cine de género, sino en la historia del cine mismo. Cada cuadro de ella se ha visto con lupa. Fotográfica, narrativa, simbólica y conceptualmente ha sido desmenuzada hasta la fibra más imperceptible. Documentales como “Room 237” han expuesto teorías de conspiración, siendo una de las más surreales que dicho filme es un documento en clave en el que Stanley Kubrick “confiesa” su arrepentimiento por ser cómplice de la gran mentira a la humanidad que representó la llegada del hombre a la Luna.

Aunque “El Resplandor” se estrena en 1980, proviene de la tradición del cine de terror setentero.El cine de terror en los 70’s es a mi parecer de los más potentes y descarnados. Es crudo, directo, sin maquillaje. Muestra la decadencia del alma humana como no se había visto antes. Aunque en los 60’s ya se venía gestando el nacimiento del slasher – inclusive desde “Psicosis” – es aquí donde verdaderamente tiene el principio de su madurez, a manos – y cuchillo – de Michael Myers. De tal forma, es el periodo donde se teme menos al monstruo que te chupa la sangre, o del que debes huir cuando hay luna llena, y más al psicópata que escapó del psiquiátrico (“Halloween”), a la extrañísima enfermedad de tu hija que es muy parecida a la esquizofrenia, pero te han dicho que podría ser posesión (“El Exorcista”) y a la familia de pueblerinos que viven muy cerca de donde enterraron a tu abuelo y gustan de hacer máscaras de piel humana (“La masacre de Texas”). Probablemente es la década con mayores clásicos modernos y la que más nombres tiene en las listas de las mejores películas de terror de la historia (no sólo se estrenaron las mencionadas, también “El amanecer de los muertos”, “Alien”, “La Profecía”, “Carrie” y “Tiburón”, por citar algunas).

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Esta semana, el 23 de Mayo, “El Resplandor” cumplió 36 años. ¿Cómo ha envejecido el filme? Es decir, no vamos a juzgar su calidad ni su lugar en la historia del cine – es irrefutable -, pero analizándola desde el tiempo que nos compete, ¿tiene relevancia para las nuevas generaciones? ¿la gente joven la disfruta en verdad o es parte de una herencia cultural sobre lo que debe verse, un tótem al que hay que tener respeto porque se ganó un lugar en generaciones pasadas?

¿Cómo envejeció la familia Torrance?

Jack Torrance murió (¿o no?), pero el arquetipo de psicópata sigue vigente; la vertiente del asesino que podría ser nuestro vecino – o nuestro padre – no está cerca de terminar. El arquetipo que, en cambio, sí está quedando obsoleto por los gustos de las nuevas generaciones – que al final son, en su mayoría, para quienes son creados los contenidos, es el de la madre abnegada. Como mencionamos en un artículo anterior sobre Mia Farrow en “El bebé de Rosemary” y su relevancia para el espectador actual, Wendy Torrance, en “El Resplandor”, interpretada por Shelley Duvall, también parece ser un personaje arcaico, construido con un molde de harina, empastado por el tiempo. Stephen King declaró recientemente que le parece uno de los personajes más misóginos de la historia, pues él, al igual que la Rosemary que imaginaba Polanski, conceptualizó en su novela una mujer más fuerte, capaz de enfrentar su destino, en cambio la Wendy de Kubrick sólo estaba ahí para “gritar y ser estúpida”. Al respecto, John Waters (“Pink Flamingos”) agregó sobre “El Resplandor”: “El Resplandor arruinó un montón cosas; arruinó el arquetipo de la Scream Queen heróica, porque por primera vez en la historia del cine la audiencia tuvo empatía por el maniático que lleva el hacha, rezando porque le hiciera una rajada en la garganta a Shelley Duvall, para ver si así se podía calmar de una puta vez“.

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El cine actual – no sólo el de terror – reclama mujeres fuertes; es una tendencia. Wendy pudo sobrevivir al hacha de Jack, pero paradójicamente, al igual que él, parece haber quedado congelada en el tiempo.

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Danny Torrance, el niño con el don de resplandecer, acosado por las gemelas y superviviente del terror perpetuado por su padre, tuvo un regreso con la nueva entrega de King, Doctor Sleep. Su madre ha muerto y él se convirtió en un adulto depresivo, alcohólico y errante, cargando la terrible historia del Overlook y que nunca pudo dejar verdaderamente atrás. El resplandor, aún intermitente en su cabeza, lo conecta psíquicamente con una niña que también tiene dicho don, pero multiplicado, tan grande que es percibido por una milenaria y sedienta secta vampírica que se alimenta del vapor – como ellos lo llaman – sacrificando niños que lo poseen. Danny debe encontrarla antes de que ellos lo hagan, porque de no hacerlo, no solo ella morirá, sino que les dará una cena mística tan grande que les daría vida eterna.

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Esta novela – como es ley con las obras de King – pronto será filmada. No veremos a ese niño retraído, ni visos de aquella época. Lo interesante de esta película será que, aunque es muy probable que haya cinéfilos que busquen una relación de añoranza con la obra de Kubrick, el director – y más aún con Stephen King de productor ejecutivo – no sólo no la busque, sino que elimine por completo cualquier indicio que recuerde al espectador que esa película con Jack Nicholson siquiera existió; no sólo porque King sigue maldiciendo a Kubrick, sino porque la novela tiene una protagonista millenial y por ende, querrá dirigirse al público joven, y probablemente veremos unos atractivos vampiros veinteañeros chuparresplandores localizando con GPS a sus víctimas mágicas. Me hace pensar en el remake de “Carrie”, y cómo la “actualización” que encontró el guionista para el público joven fue que el bullying se trasladara de los vestidores al YouTube, echando por tierra cualquier poética de la secuencia original, ¿o sólo soy muy romántico y añoro el bullying a la antigua?

El futuro cinematográfico de Danny lo veremos en breve. Si una persona tenía 25 años al momento del estreno de “El Resplandor”, tiene 61 ahora. Tal vez podrá ver la continuación a los 65. “El Resplandor” será aún más vieja y se volverá a hablar de ella; se harán comparaciones. Será difícil que nos convenza a los que tenemos la imagen indeleble de Jack Nicholson rompiendo a hachazos una puerta, pero alguien más joven sacará sus conclusiones de una película totalmente nueva y no sentirá que debe rendirle ningún tributo a viejos ídolos.

Hace unos años, un maestro de la universidad de arte nos hablaba sobre entender nuestro Zeitgeist – el espíritu del tiempo – sobre todo para analizar y crear obras que hablaran de nuestro tiempo y conectaran con la gente de nuestro tiempo, y el cómo había productos culturales que fueron heredados por generaciones, pero que llega un momento en el que a nosotros ya nos decían, generaban ni motivaban en nada: “¿A ustedes les dicen algo las películas de Pedro Infante? A sus padres sí, pero, ¿a ustedes? ¿Entienden de qué van esas películas?. Más aún, ¿les importa?

Siempre hay obras de las que te hablarán como indispensables: “TIENES que leer a tal autor”, “TIENES que ver tal película” “Si no conoces o no te gusta tal obra, eres un idiota, un inculto”…

No me malinterpreten. No es que diga que “El Resplandor” no es fundamental – lo es para mí -, pero siempre es bueno bajar del pedestal lo que han endiosado quienes vinieron antes que nosotros y hacer un análisis propio, desde nuestra reflexión, desde nuestra entraña, sin hacer mucho caso de lo parece estar escrito en piedra, para siempre. Hacer un corte y preguntarnos: más allá de lo que le dijo a los críticos, al público de los 70’s y a los que la vieron antes que yo, ¿qué me dice a mí el día de hoy?

En una breve investigación informal en menores de 25 años encontré que sí existen quienes la desconocen; algunos tampoco ubican a Kubrick, ni la novela de Stephen King. Otros tantos que sí la vieron, la consideran “muy buena técnicamente, pero aburrida” (una vez más, ESA discusión – Véase “The Witch”).

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Hagan el ejercicio. Véanla una vez más. Yo lo hice. Pregúntense. Pregunten a menores de 25 a su alrededor, que disfruten el cine de terror y sus derivados, si conocen “El Resplandor”. Si contestan afirmativamente, entonces pregunten qué opinan de ella. Para el lector de este artículo, menor de 25: ¿Cómo llegaste a ella? ¿Alguien te dijo: “tienes que ver una de las mejores películas de terror”? ¿Te gusta? ¿Te dice algo? ¿Es relevante para ti? ¿Te importa?

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