Hay ocasiones que merecen ser recordadas, más allá del mero cumplimiento de una efeméride. Por ejemplo, tuve el enorme privilegio de estar presente –de ser partícipe en la organización de varias actividades- que celebraron el bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe, allá en el hoy distante 2009. Ahora es el turno de la noche tormentosa del verano de 1816.

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Justamente hoy, hace 200 años, un grupo de caballeros el romanticismo fraguaron dos mitos fundamentales del género. La historia es tan indispensable que merece ser recordada. Nos encontramos en 1816. La erupción del Monte Tambora en las Indias Orientales alteró notablemente las condiciones climáticas del planeta. Ello hizo que fuera recordado como “el año sin verano”. El mes de mayo George Gordon, sexto Barón de Byron, auto exiliado de su país tras la separación de su esposa, llegó a la comuna suiza de Cologny, en la cercanía del Lago Leman, y rentó el caserón conocido como Villa Diodati con la intención de convertirlo en su hogar vacacional. Lo acompañaba su médico y secretario particular John William Polidori. En ese momento se encontraban en la región sus paisanos el joven poeta Percy Byshee Shelley, su compañera sentimental Mary Wollstonecraft Godwin –quien adoptó el apellido de Percy cuando finalmente se casaron- y su hermanastra Claire Clairmont.

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En algún momento sus caminos se cruzaron. Byron se convirtió en el anfitrión en una serie de tertulias donde abundaron los placeres físicos –etílicos y carnales-, juegos de mesa, sesiones de remo en el lago y discusiones sobre literatura, política, filosofía y los avances científicos de la era. Como un divertimento, Byron propuso la lectura a la luz de las velas, en la noche tormentosa del 16 de junio, de cuentos del libro Fantasmagoriana, o recopilación de historias de aparecidos, espectros, revinientes y fantasmas. Al terminar, el poeta retó a los presentes a componer su propia historia terrorífica, “una que helara la sangre”.

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Pensemos cómo la atmósfera afectó la imaginación de nuestros héroes: los amplios salones del edificio iluminados momentáneamente por los relámpagos y los ánimos sobrecogidos por los truenos ensordecedores. De los cuatro, sólo dos –los más jóvenes e inexpertos en el mundo de las letras- respondieron al desafío y engendraron dos relatos poderosos que poseen lecturas inagotables en nuestros días: Mary gestó el que se convertiría en  Frankenstein o el moderno Prometeo, publicado en 1818, y Polidori escribió El Vampiro, aparecido dos años después.

Todos eran unos niños. Byron era el más viejo, con sus 28 años de vida recién cumplidos, pero Mary tenía 18 y Polidori estaba por llegar a los 21. Dudo mucho que ellos imaginaran siquiera las dimensiones que alcanzarían sus textos, pues son relatos completamente vigentes con lecturas inagotables. Establecieron imágenes indelebles que han sido visitadas incansablemente en casi todas las manifestaciones artísticas.  Bicentenario06

Esta semana he gozado de muchas oportunidades para festejar esta noche. La Revista d
e la Universidad
publicó mi introducción a una actividad realizada el 23 de abril anterior dentro de la Fiesta del Libro y la Rosa. El domingo pasado, el suplemento cultural Confabulario del periódico El Universal me dio la oportunidad de compartir un ensayo donde hablo de algunos de los hijos de ambos monstruos. Junto a Abraham Castillo y Ricardo Farías, sospechosos comunes de estos rumbos Mórbido, presento un ciclo de cine durante los lunes de junio en el Centro Cultural Elena Garro.

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Esta noche, como un gran corolario, recreamos una tertulia donde cuatro estupendos escritores mexicanos dan voz a los integrantes de ese mítico cónclave: Vicente Quirarte será Lord Byron, Hernán Lara Zavala será Percy Shelley, Bernardo Ruiz hablará en nombre del Dr. Polidori y Rosa Beltrán revivirá a Mary, todos bajo la dirección de Eduardo Ruiz Saviñón. La cita es a las 19:00 horas en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

No dejen pasar esta fecha desapercibida.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.

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Written by Roberto Coria
Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.