Paganini fue un violinista con un don tan grande que toda su vida tuvo que despejar los rumores de que había vendido su alma al diablo. Sin embargo, lo cierto es que su maestría tenía mucho que ver con su ADN, pues padecía un trastorno genético que lo había dotado de unos dedos monstruosamente flexibles, el conocido como pulgar del violinista.

¿Estuvo la raza humana a punto de extinguirse? ¿Puede la genética explicar el amor incondicional de una mujer por su gato? ¿Qué culpa tiene el ADN de que nazcan niños sin huellas dactilares o de que Kennedy tuviera un cutis bronceado? ¿Están los genes tras el talento de Einstein?

Éstas y otras cuestiones encontrarán su respuesta en el libro de Sam Kean y nos permitirán adelantarnos al descubrimiento de extraordinarios secretos que nuestro código genético lleva ocultando toda la vida. Y es que desvelarlo nunca fue fácil. Desde su origen, la disciplina de la genética ha tenido que lidiar con disputas múltiples, puñaladas por la espalda y teorías controvertidas.

No obstante, por fin los científicos se encuentran a las puertas de desentrañar qué esconde nuestro ADN, desde el origen de nuestros antepasados hasta la clonación. El pulgar del violinista da luz a estos misterios, y explica cómo el ADN condicionará el futuro de la humanidad.

 

Aqui te dejamos el primer capitulo…

 

Sam Kean

Pasó años recogiendo el mercurio de los termómetros que rompía siendo niño, y ahora trabaja como escritor en Washington, D.C. Sus artículos han aparecido en New York Times MagazineMental FlossSlate, Air & Space/Smithsonian, y New Scientist. En 2009 fue finalista del premio Evert Clark/Seth Payne de la National Association of Science Writers, que se concede al mejor escritor de divulgación científica de menos de treinta años. En la actualidad escribe para la revista Science mientras goza de una beca de periodismo ambiental (Middlebury Environmental Journalism, 2009-2010).