Por Christian Cueva

Si estás a punto de lanzarte a dirigir tu primera película de horror, este post es para ti. En días pasados platiqué con el cineasta mexicano Sebastián Hofmann sobre su experiencia filmando Halley (su ópera prima) y coincidimos en que sería interesante elaborar una especie de guía para principiantes sobre cómo rodar un largometraje. Afinamos un poco la idea (porque sabemos que cada proyecto es un mundo) y el resultado fue esta lista de 6 consejos que Sebastián escribió para todos aquellos cineastas que están a punto de lanzarse al ruedo por primera vez.

¡Chécala!

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Sebastián Hoffman dirigiendo a los actores de Halley.

1. Asegúrate de tener algo qué decir

Lo primero que hay que tener claro, antes que la historia o el guión, es la tesis de la película. Si tienes algo que decir siempre habrá alguien que lo quiera escuchar. La forma del cine, igual que la del arte, es subjetiva. Si pintas abstracto o realista o si te gusta el óleo en vez de la acuarela es una decisión de estilo, pero el contenido eres tú, es arrancarte un cacho de ti mismo y plasmarlo como sea. Hay cineastas que prefieren entretener a un público y hay quienes usan el medio como forma de expresión. A mí me gustan los segundos de esta lista, aunque también hay quienes entretienen y al mismo tiempo expresan una idea o un concepto personal. Depende, pero seguir modas o hacer tu primera película pensando en festivales o buscando la aceptación del status quo, es una mamada. ¡Wakala de perro!

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El crew de Halley, en la foto del recuerdo.

2. Escribe un guión que emocione a tu equipo (y a los productores)

Ahora hay una tendencia a filmar sin guión o tan solo con una escaleta básica con una lista de situaciones. Yo soy más clásico en ese sentido. A mí me gusta escribir un guión tradicional por más abstracta que sea la idea de la película. Un guión bien escrito y descriptivo es la mejor manera de emocionar al crew, a los actores y no se diga a los del dinero (productores). Un guión también es la base del presupuesto y la estrategia para el rodaje. El profesionalismo siempre me ha parecido una forma sagrada de mostrarle respeto a cualquier proyecto y al final siempre reditúa. Pero como en todas las disciplinas artísticas, ¡cada quien hace lo que mejor le funciona! En el caso de Halley la co-escribí con mi productor Julio Chavezmontes, quien posee una mente brillante, metódica y mucho más enferma que la mía. A mí me encanta pinponear ideas con personas de mi misma sensibilidad, como con el fotógrafo, la directora de arte y en general todo el equipo. Mi parte del guión la fui a escribir solo a casa de un amigo a 15 minutos del puerto de Progreso en Yucatán. Es una granja de cocos de muchas hectáreas y las noches eran muy solitarias. Entré en una depresión extraña enclaustrado frente al mar y salió esa parte oscura del guión. Mi trabajo es muy sensorial, las historias o tramas en sí me dan mucha flojera. Creo que la vida no es una serie de historias sino una serie de sensaciones.

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Luly Trueba y Alberto Trujillo en una escena de la película.

3. Sé ingenioso para pedir financiamiento

Eso siempre es lo más difícil. En mi caso junté a mis amigos e hicimos un trailer falso mostrando imágenes de la película que transmitían el mood general de Halley. Quedó en 5 minutos y se lo mostré a quien pude como pude. Jaime Romandía, de Mantarraya Producciones, lo vio y se interesó. A lo largo de 8 meses conseguimos el dinero por medio de capital de riesgo y Mantarraya. Luego ganamos el fondo Hubert Bals de Holanda y el FOPROCINE para la post producción. En general pasó muy poco tiempo desde que tuve la idea hasta que estrenamos en Sundance aquella fría noche de febrero. La moraleja es que si realmente quieres que algo suceda, haces que suceda, ¡así de simple!

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Crew de maquillaje trabajando sobre “Beto”.

4. Arma un crew con pura gente talentosa

Reunir un buen equipo es la primera buena decisión que toma un director. ¡Yo diría que la mas importante! Eso también se refiere al casting. Yo tengo la bendición de estar rodeado de gente creativa y talentosa. Tengo mucho orgullo en decir que todos los que hicieron Halley son mis amigos y la familia con la que trabajaré en proyectos futuros. Un equipo capaz y con cariño al proyecto te saca de muchos agujeros oscuros donde normalmente cae un director a lo largo de esta odisea que es ser capitán del barco.

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Sebastián Hofmann en pleno relax con Alberto Trujillo.

5. Si las cosas se ponen rudas, no hay pedo: relájate

Durante el rodaje, hay que estar muy concentrados y nunca perder la cabeza, aunque a veces es abrumador tratar con tantas cosas al mismo tiempo. El asistente de dirección, que en mi caso fue Santiago de la Torre, es como el vicepresidente de un país. Él se encarga de resolver todos los pequeños problemas que se presentan minuto por minuto en un set. El director debe estar concentrado solamente en la película y en los actores. Si no llegó la comida o nos están echando de la locación, vale madre. Hay que ser de acero en ese sentido e ir para adelante sin titubear secuencia por secuencia. Una vez en rodaje ya no hay tiempo para sentirse inseguro. Hay que confiar en ti mismo, en el equipo y en la película. A mí me ayudaba mucho llegar a casa a meditar 20 minutos y distraerme con mi novia en babosadas, para a las 6 de la mañana estar otra vez concentrado como comandante en batalla.

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Esta es la cara que ponen muchos cineastas cuando terminan de filmar su primera película: ¿y ahora qué sigue?

6. Ok, ya tengo mi peli, ¿y ahora qué?

Una vez que la película sale hay que dejarla ir solita y con suerte encontrará su camino y su público. Por supuesto que hay que mandarla a todos lados con esperanza de que pegue. Nosotros fuimos muy afortunados, ya que poco tiempo después de filmar fuimos aceptados a una sección que el festival francés de Toulouse organizó junto con San Sebastián, llamada Cinema en Construcción. Allí mostré un tercer corte, sin efectos ni corrección de color. Pero a partir de entonces empezamos a ver las posibilidades de exhibición y hasta dónde podríamos llegar con nuestra pequeña película independiente. Desde entonces nos han invitado a mas de 40 festivales en todo el mundo.

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Para escribir el guión de Halley, Sebastián Hofmann pensó en Alberto Trujillo desde el principio.

Un último consejo: Cuídate de los vampiros

Cuiden los intereses de la película hasta el final. Siempre habrá vampiros que le querrán chupar la sangre a la película sin ningún interés real por la poesía de la pieza. Yo aprendí a la mala una lección profesional. Siempre hay que saber en qué manos estás y leer la letra más fina de cualquier contrato. Me refiero en particular a los agentes de ventas. Mucho ojo, ellos sólo quieren dinero y el dinero es una energía muy oscura aunque necesaria.

 

*Halley, de Sebastián Hofmann, se estrena en cines de México el próximo 17 de mayo

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