En mayo de 1943, por decreto del entonces presidente Manuel Ávila Camacho, se fundó El Colegio Nacional, una de las instituciones académicas más reputadas del país. Reúne a las más importantes personalidades de las ciencias, las artes y las humanidades con el propósito de preservar y divulgar los conocimientos de sus ámbitos. La Crème de la crème, como dicen los franceses. Por ello es doblemente significativo que una Casa de este tamaño cobije una fiesta para uno de nuestros escritores favoritos.

Howard Phillips Lovecraft es decididamente uno de los mejores representantes de la literatura de horror en habla inglesa y sin es duda uno de sus momentos más altos. Es autor de narraciones imperecederas que provocan el más profundo miedo, la primera y más poderosa de las emociones humanas, según pensaba el Maestro. Pocos autores han propiciado la creación de un adjetivo a partir de su apellido. Calificamos como “lovecraftiano” ambientes y seres incapaces de ser descritos por las palabras. Su obra en conjunto, de las más influyentes en la cultura popular del siglo XX, ha rebasado las etiquetas y muchas de sus creaciones se han integrado con justicia a las grandes colecciones editoriales como clásicos de la literatura universal. El mismo Lovecraft, en un texto de 1933 para la revista Unusual Stories intentó ofrecer a sus lectores un humilde esbozo de su vida que tituló Algunas notas sobre algo que no existe y pueden encontrar sin dificultad en Interne: “Para mí, la principal dificultad al escribir una autobiografía es encontrar algo importante que contar. Mi existencia ha sido reservada, poco agitada y nada sobresaliente; y en el mejor de los casos sonaría tristemente monótona y aburrida sobre el papel”. Nada más equivocado. Si fuera así, El Colegio Nacional no lo honraría esta tarde.

Me enorgullece participar en la actividad “H. P. Lovecraft 80 años, una celebración teatral en su memoria”, incitada por mi amigo Vicente Quirarte –miembro del organismo- y orquestada por el acólito del horror Eduardo Ruiz Saviñón. La pura ilustración de su cartel, realizada por la brillante artista Liliana Mercenario Pomeroy, es digna de todas mis alabanzas. Acompañaré a los talentosos actores Elena de Haro, Guillermo Henry y Sergio Rüed en una tarde lovecraftiana donde la lectura de la primera escena de la obra inédita “Morir en Azcapotzalco”, actualmente en desarrollo por la dupla Quirarte-Saviñón, será el plato principal. Pueden consultar el programa completo aquí. La entrada será gratuita. Y para las personas que no pueden trasladarse al lugar o viven fuera de la ciudad, habrá transmisión simultánea desde el portal de nuestros anfitriones. No encuentro excusas. Allá nos veremos.

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido en un programa radiofónico. Fue Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México por 22 años.

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Written by Roberto Coria
Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.