Lovecraft y sus montañas

Por Roberto Coria @rcoriamonter

Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) es decididamente uno de los mejores representantes de la literatura de horror en habla inglesa y sin duda uno de sus momentos más altos. Es autor de narraciones imperecederas que provocan el más profundo miedo, la primera de las emociones humanas, según el Maestro. Pocos escritores han propiciado la creación de un adjetivo a partir de su apellido. Calificamos como “lovecraftiano” ambientes y seres incapaces de ser descritos por las palabras. Su obra en conjunto, de las más influyentes en la cultura popular del siglo XX, ha rebasado las etiquetas y muchas de sus creaciones se han integrado con justicia a las grandes colecciones editoriales como clásicos de la literatura universal. Su producción mayormente se compuso por cuentos y novelas, aunque también escribió poemas y un magnífico ensayo titulado El horror sobrenatural en la literatura. Y ni hablar de su enorme epistolario. Uno de relatos favoritos llega a sus manos en coincidencia con el ochenta aniversario de su deceso físico e ingreso a la inmortalidad.

Escribió la noveleta (una historia más larga que un cuento pero más corta que una novela) En las montañas de la locura entre los meses de febrero y marzo de 1931, y fue rechazada por Farnsworth Wright, su habitual editor en la legendaria revista Weird tales, por su extensión. Así que fue publicada, gracias a las gestiones de su agente Julius Schwartz, por entregas de febrero a abril de 1936 en su competidora Astounding Stories. Inspira su título una línea del onírico cuento El hombre del Hashish de su maestro Edward Plunkett, Lord Dunsany: “y finalmente llegamos a aquellas colinas de marfil que se llaman las Montañas de la Locura” y sin duda la primera expedición a la Antártica que realizó entre 1928 y 1930 el explorador Richard E. Byrd. Aunque en realidad el interés de Lovecraft por adentrarse en mundos desconocidos se remonta a su tierna infancia. De alguna manera la historia se plantea como una suerte de continuación de la única novela de su también maestro Edgar Allan Poe, Las aventuras de Arthur Gordon Pym (1838), aunque el Divo de Providence ya había desarrollado este tema en sus cuentos La ciudad sin nombre (1921) y La búsqueda en sueños de la ignota Kadath (1927).

El relato constituye la quintaescencia de lo lovecraftiano y se inscribe a la perfección en los llamados Mitos de Cthulhu: William Dyer, respetado geólogo y profesor de la Universidad de Miskatonic, trata de impedir por todos los medios una exploración que la institución prepara a la Antártica pues posee información sobre un peligro indecible para la raza humana que se oculta en esos territorios. Están en lo correcto si la premisa les parece semejante a lo que John Carpenter nos presentó en su película La Cosa de otro mundo (1982). Desde 2006 nuestro paisano Guillermo del Toro intenta llevar la historia a la pantalla grande, lo que muchos considerarían “El Titanic (por la ambiciosa cinta de James Cameron) de las películas de horror”. Además de dificultades financieras, el cineasta desistió pues consideró que su colega Ridley Scott se le adelantó con algo similar en Prometheus (2012). Estoy seguro que no soy el único que desea que reconsidere su decisión luego de su pobre resultado. En las montañas de la locura sería un filme hecho a su medida y que todos los aficionados del género nos mereceríamos. Y todo gracias a las pesadillas que el señor Lovecraft plasmó en el papel.

H.P. Lovecraft (Estados Unidos, 1980 – 1937)

H.P. Lovecraft, es uno de los grandes pioneros de la ciencia ficción y de terror de la historia. Difundió sus relatos a través de revistas y sólo después de su muerte aparecieron en forma de volúmenes. Entre sus obras destacan: El modelo de PickmanLa casa encantada o En las montañas de la locura.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”.

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