Por Eric Ortiz García

El legendario cineasta Larry Cohen estuvo presente en Fantastic Fest durante el segundo día de actividades, esto para presentar King Cohen – documental sobre su carrera dirigido por Steve Mitchell (pronto podrán leer nuestra entrevista con Mitchell) -, aunado a que la secuela de culto Maniac Cop 2 (escrita y producida por Cohen) tuvo una función especial en 35mm.

Al introducir King Cohen, el veterano guionista/director/productor dijo que filmar cómo lo hacía en su tiempo ya es prácticamente imposible hoy en día, sobre todo después de los atentados terroristas del 9/11. Este comentario seguramente resultó extraño para algunos – ¿qué tiene que ver la filmación de una película con un atentado terrorista? -, sin embargo al ver el documental quedó claro a lo que se refería Cohen y su aserción no fue para nada exagerada.

Luego de indagar en los orígenes de Cohen – aprendemos que originalmente quería ser comediante y que luego trabajó varios años escribiendo programas de televisión – el documental de Mitchell toma una ruta sencilla en cuanto a estructura, similar a lo que hicieron Noah Baumbach y Jake Paltrow en su filme sobre Brian De Palma (De Palma). Esto quiere decir que King Cohen es esencialmente un resumen que va abordando las cintas de Cohen cronológicamente, enfocándose casi exclusivamente en las producciones que dirigió, ya que su larga trayectoria como guionista pasa a segundo plano.

 

No se necesita más para que el resultado sea un documental extremadamente divertido, que sin duda le hace justicia al legado de Cohen. Los entrevistados van de colaboradores usuales de Cohen – como Fred Williamson (Black Caesar, Hell Up in Harlem, Original Gangstas) y Michael Moriarty (Q, The StuffA Return to Salem’s Lot) – a colegas que siempre lo han admirado, tanto contemporáneos (Martin Scorsese, John Landis, Joe Dante) como más jóvenes (Mick Garris, J.J. Abrams).

La esencia de Cohen está perfectamente capturada y, sin duda, es un verdadero deleite escuchar esas historias que retratan a un cineasta salvaje, dispuesto a todo en pro de sus filmes. Así se entiende que un obrero intrépido del cine como Cohen pertenece a otra época, pre 9/11: él solía filmar sin permisos oficiales y sin avisarle a nadie en lugares públicos como un aeropuerto, las calles de Nueva York (donde la gente llegó a pensar que los asaltos de la película eran reales), y hasta la casa del otrora director del FBI, J. Edgar Hoover.

Verdadero cine de guerrilla, que a su vez respetaba a artistas del pasado (Cohen trabajó con leyendas como el compositor Bernard Herrmann, el director Samuel Fuller y la actriz Bette Davis), se basaba en ideas absurdas que no cualquiera se atrevería a filmar, y lograba hacer comentarios sociales.

 

Queda claro que películas como It’s Alive y The Stuff tienen un gran base de seguidores, pero no solo eso: como la de Roger Corman o Lloyd Kaufman, la prolífica filmografía de Cohen se merece un lugar en la historia del cine aunque muchos lo quieran negar. Aquí encuentran una clase magistral de cómo hacer las películas que te apasionan, de forma rápida y sin dejar a un lado la visión comercial.

¡Que viva el rey Cohen!

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