Por Eric Ortiz García

Mientras que la nueva versión de Eso (It) continúa triunfando en cines de todo el mundo, Netflix estrenó en Fantastic Fest dos nuevas adaptaciones de la obra del influyente y prolífico autor Stephen King: Gerald’s Game y 1922.

La primera de ellas tuvo una excelente presentación que me hizo agradecer estar viéndola en una sala de cine llena y no en la pantalla chica, porque el público del festival vivió intensamente esta claustrofóbica historia que expone el infierno -tanto psicológico como físico- que experimenta una mujer madura de nombre Jessie (Carla Gugino) dentro de una habitación.

En Gerald’s Game, un matrimonio trata de escapar de su realidad viajando a un casa en medio de la nada, donde parece que estarán dispuestos a probar cosas diferentes para inyectarle emoción a su vida sexual. Sin embargo, el “juego” propuesto por el marido Gerald (Bruce Greenwood) -esposar a su mujer a la cama- inicia con el pie izquierdo y la situación solo se tornará más catastrófica cuando la muerte lo alcanza repentinamente. Entonces, Jessie quedará esposada sin nadie cerca que la pueda ayudar.

El intrigante escenario, minimalista en cuestión de elementos, parecería insuficiente para sostener un filme de 100 minutos, pero como bien saben si son seguidores de King, Gerald’s Game es mucho más que eso. Estamos ante una excelsa cinta de horror psicológico en la que la protagonista se ve obligada a luchar no solo contra su imposibilidad física para escapar de la habitación, sino también contra todos sus demonios del pasado.

Conforme van pasando las horas, naturalmente la mente de Jessie comienza a trabajar de una manera alterada, y el director Mike Flanagan saca lo mejor de su reparto para representar en pantalla las diferentes voces que suenan en la cabeza de la protagonista. El personaje de Gerald podrá morir en los primeros minutos, pero eso no significa que la destacada actuación de Greenwood se detenga sino todo lo contrario; y es que Jessie, al estar sola – o casi sola porque un perro hambriento la acompaña –  comenzará a sentir como nunca el peso del fantasma tanto de su esposo como de su padre.

Gerald’s Game hace lo que toda gran cinta de género, conjuntando momentos viscerales (llenos de dolor y tensión) e imaginería de terror puro – ahí está la muerte representada por un gigante que parece extraído del universo de David Lynch (de hecho interpretado por Carel Struycken de Twin Peaks) -, con un importante comentario social. El filme aboga por todo aquel que ha permanecido callado ante un abuso, sobre todo las mujeres silenciadas tras una agresión sexual; algo que en la actualidad se siente más relevante que nunca.

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