Por Eric Ortiz García

En Fantastic Fest, no solo Takashi Miike presentó una cinta de samuráis poco convencional (Blade of the Immortal), sino que también lo hizo una pareja de directores emergentes. El irlandés Aaron McCann y el canadiense Dominic Pearce, ambos radicados en Australia, decidieron crear una versión completamente absurda del clásico relato sobre un ronin, o samurái sin maestro, en el Japón de la antigüedad. La otra particularidad de su proyecto es que usa el bien conocido formato del mockumentary, o falso documental, para así inventar todo alrededor de una serie que es considerada como lo que pasaría si Ed Wood hiciera su propia cinta de samuráis.

Top Knot Detective, sin duda una de las propuestas más divertidas del festival, nos ofrece un recorrido completo por la historia de una serie japonesa de principios de los noventa, la cual actualmente cuenta con una gran base de seguidores en Australia, quienes obviamente saben apreciar lo mejor de lo peor. McCann y Pearce logran crear un hilarante trasfondo, inspirados en todas esas obras de culto que inesperadamente traspasaron fronteras y siguen siendo veneradas décadas después de su creación.

Pero Top Knot Detective no funciona solo por eso, dado que ambos directores demuestran su talento y locura en todas esas escenas que provienen de los capítulos de la serie que supuestamente fueron televisados. Top Knot Detective, la serie falsa, es sobre un ronin/detective que resuelve misterios y, al mismo tiempo, busca vengar la muerte de su otrora maestro; una trama hasta cierto punto convencional, sin embargo también caben malos actores (que llegan a chocar con la escenografía), robots ninja, momentos musicales, product placement descarado y, eventualmente, incluso viajes en el tiempo y un nuevo protagonista que parece salido de Super Sentai (la  inspiración para los Power Rangers).

Top Knot Detective mezcla entrevistas actuales con varios de los actores que estuvieron involucrados -quienes recuerdan su tiempo a lado de la fuerza creativa Takashi Takamoto, el creador/protagonista/escritor/editor de la serie-, con metraje de los noventa; así la parodia no se queda en los samuráis sino que abarca otros aspectos de la cultura popular japonesa, como el género musical J-pop.

Mientras que la historia personal de Takamoto se torna oscura (con ecos de los problemas con el alcohol del legendario Toshiro Mifune), se logra hacer un comentario sobre cómo lo que ocurre detrás de cámaras, y por supuesto el aspecto económico, siempre termina por afectar lo creativo o -como en el caso de Top Knot Detective– llevarlo a lugares más y más irracionales y, por ende, regocijantes.

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